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Otro seudocentro btt

Hace unos días nos enterábamos de la apertura de un nuevo centro btt en la Comunidad Valenciana (tras el de L’ Orxa y Morella).

Estupendo, ya tenemos tres centros btt que aspiran, entre otras cosas y según la Consejera de Turismo, a dinamizar el turismo de interior. Lo cierto es que la idea es buena, pero mucho nos tememos que la realidad vaya a ser otra, pues como ya argumentábamos en una entrada anterior , tras el trabajo de base (diseño, señalización de las rutas, acondicionamiento del punto de acogida) el futuro del proyecto se abandonará a su buena suerte. Y por qué digo esto, por una sencilla razón: de los tres centros btt existente en la Comunidad Valenciana, de momento el único cuyo proyecto se desarrolló casi al completo fue el de L’Orxa, ya que tras su apertura se hizo un mínimo de gestión para su comunicación y venta. Por no tener, no tienen ni web propia. ¿Cómo piensan atraer al turismo deportivo? Desde luego no será con sus campañas de comunicación, sus excelentes páginas web llenas de información, su oferta turística y de servicios complementaria, la organización continuada de actividades, etc.

Hasta el momento, los centros btt de la Comunidad Valenciana son poco más que una compilación de rutas señalizadas con sus respectivos tracks. Y eso, en sí mismo, empieza a carecer de valor, ya que el público objetivo de estos centros (turistas deportivos) suelen ser en su mayoría usuarios de GPS, por lo que no necesitan de un centro btt para visitar una zona desconocida: ya tenemos a Wikiloc para encontrar rutas en territorios desconocidos.

En resumen, o se va más allá con la implementación y posterior gestión de los centros btt en nuestra Comunidad, o se convertirán en proyectos “humo” difuminados y olvidados por una costumbre muy arraigada en nuestra tierra: iniciar y anunciar proyectos a bombo y platillo, para luego caer en el olvido por falta de buena gestión.

Ruta por el Pico Espadán

Otra ruta por la Sierra de Espadán. Lo cierto es que este parque natural da para mucho; por su belleza y por las múltiples rutas que sus caminos nos permiten descubrir. La ruta que os presentamos en esta ocasión tiene una longitud considerable, más de sesenta kilómetros, y recorre algunos puntos singulares de la zona.

Antes de comentar el recorrido y otros detalles de la ruta, hay que destacar lo afortunados que nos hemos sentido durante toda la etapa, y es que no es fácil disfrutar en esta zona del sonido del agua corriendo por sus barrancos o de sus fuentes repletas de agua fresca. No sabemos cuantos días durará esto, si llueve algún día más es probable que al menos una semana, así que os animamos a que os acerquéis a Espadán y disfrutéis de este maravilloso entorno y de la música del agua.

Centrándonos en el recorrido, este tiene su inicio en el pueblo de Azuébar y, al igual que en la etapa Ruta por Espadán, se adentra en el barranco de la Falaguera antes de llegar al puerto de Aín. Desde aquí, y tomando el camino de la izquierda, nos dirigiremos hacia el Pico Espadán. Este es el tramo más exigente de todo el recorrido; primero con la subida a este puerto, y después con las pendientes que deberemos superar una vez pasada la fuente de la Parra (km 17). Os recomendamos que os refresquéis en esta fuente si lleva agua (no siempre tiene, especialmente en verano). Llegado a lo alto, nos dirigimos al pueblo de Almedíjar por su vertiente norte, una vista menos conocida de este pueblo. Allí podréis reponer fuerzas para afrontar la segunda parte de la etapa. No penséis que ya habéis hecho lo más duro, aún os queda un importante desnivel por superar. La primera dificultad es la subida a la fuente de la Bellota (km 43) por el barranco de Partunes, y luego, cuando hayáis descendido al pueblo de Chóvar, todavía os quedarán algunas duras rampas entre campos de olivos y almendros. Si queréis evitaros este último tramo y unos ocho kilómetros, podéis llegar directamente a Azuébar por la carretera.

Resumiendo, 61 kilómetros y 1.946 metros de desnivel acumulado. Pero más que las cifras, lo destacable de esta etapa es saborear la naturaleza en estado puro. Encontraréis fuentes en la salida, en el km 17 (fuente la Parra), en Almedíjar (km 25), en el km 43 (fuente de la Bellota) y en Chóvar (km 47).

Como siempre encontraréis el track en wikiloc

Bike & Tourism: primer número

Te presentamos nuestra revista Bike & Tourism, propuestas de fin de semana para disfrutar de la bicicleta de montaña. Con un formato breve de revista, seleccionaremos aquellos hoteles rurales y rutas que más nos gusten para ofreceremos la combinación perfecta: un establecimiento hotelero de interés y un par de rutas en btt para descubrir nuevos recorridos, lugares y entornos naturales.

En Bike & Tourism encontraréis nuestros puntos de vista sobre el hotel y las rutas, así como la información básica sobre ambas. Como en el resto de rutas que os ofrecemos en nuestro blog, también estarán a vuestra disposición los tracks de los recorridos. La revista también incorporará un artículo de opinión sobre cuestiones relacionadas con la bicicleta y el territorio.

Para que sea más fácil localizar los diferentes números que vayamos publicando, hemos abierto una nueva página en nuestro blog, con la pestaña denominada B&T, donde iremos ubicándolos. Nuestra intención es ofreceros un nuevo número de Bike & Tourism trimestralmente, aunque no os lo podemos garantizar. Confiamos que os resulte de interés este formato y esperamos contar con vuestras opiniones y sugerencias.

Para el primer número hemos seleccionado el hotel rural Cases Noves ubicado en Guadalest, que ya habíamos comentado en alguna ocasión anterior. Bajo nuestro punto de vista, una combinación de establecimiento, localidad y rutas que sitúa el punto de partida en un nivel alto.

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Como la vida misma

La bicicleta es como la vida: siempre hay que proponerse algún objetivo que nos motive y nos obligue a esforzarnos para conseguirlo.

Sirve cualquier objetivo por pequeño que sea, siempre que sirva para mejorar. Puede ser desde subir una cuesta que nunca has conseguido, bien por el desnivel o bien por la dificultad técnica, hasta coronar un gran puerto. Las dos opciones son buenas si consigues superarlas y demostrarte a ti mismo que puedes conseguirlo.

En nuestra anterior entrada os describíamos la consecución de un pequeño/gran objetivo personal como era la realización de una etapa de más de cien kilómetros en btt.

Se experimenta una gran satisfacción cuando has llegado a la meta y, pese a todo el esfuerzo y el sufrimiento, compruebas que lo has conseguido. En el momento en que logras tu objetivo olvidas todo lo sufrido anteriormente. Es hora de disfrutar del logro alcanzado.
Así es la vida, proponerte un objetivo y superarte para alcanzarlo. Una vez alcanzado hay que proponerse otro objetivo que te motive a seguir día a día.

Tanto en la bici como en la vida siempre llegan los días en que no ves posible conseguir ese objetivo que te has marcado, que no te veas capaz de ello. Aquí empieza la verdadera lucha y el verdadero esfuerzo. En creer que es posible, en saber que eres capaz y en esforzarte cada día. Sin esos grandes y pequeños retos que nos motiven no tendríamos ninguna razón para levantarnos cada día ni para saborear lo que nos ofrece la vida.

Al igual que es importante conseguirlo, también es importante saber disfrutarlo.

Y tú ¿ya tienes un objetivo?

Un centenar de kilómetros en btt

Hace unos días hablábamos de Manfred, un sexagenario alemán al que nos queremos parecer cuando seamos mayores. Pero para ser como él y hacer etapas de más de cien kilómetros en btt deberíamos, al menos, intentarlo. Así que ni cortos ni perezosos, este pasado sábado nos hemos lanzado a recorrer una etapa de esa distancia, en concreto 113 kilómetros y 2.450 metros de desnivel.

Hemos diseñado la ruta juntando varios recorridos ya conocidos cerca de Valencia, debido a que con una etapa tan larga no podíamos arriesgarnos a circular por zonas desconocidas y encontrarnos con algún imprevisto. Simplificando, el recorrido ha sido el siguiente: la Calderona, Gátova, alto de Montmayor, Jérica, vía verde de Ojos Negros, para regresar al punto de partida por la Calderona.

Nuestra principal preocupación era el control del tiempo. Si haces cuentas, es fácil comprobar que a una media de 12-13 km/h salen unas nueve horas de duración. Eso sin parar, a ese tiempo había que sumarle algunas paradas para comer, reponer bidones y alguna pequeña avería, como un pinchazo. Es decir, fácilmente la etapa se nos podía ir a 10 horas. Además, aunque el día empieza a alargar en esta época del año, todavía no es demasiado.

Por supuesto, la segunda de nuestras preocupaciones antes de empezar era si podríamos hacer frente a una etapa de esa magnitud. Hasta el momento, nuestras rutas más exigentes eran las de la transpirenaica con distancias en torno a los 60 km y un desnivel de 2.000 m (otro día os contamos nuestra experiencia).

Con esos dos temores en nuestra cabeza empezamos a pedalear casi al amanecer, exactamente a las 7.45 h Las previsiones meteorológicas anunciaban posibilidad de lluvia durante la mañana: el cielo, algo cubierto, no parecía a esa hora dispuesto a dejar caer agua.

El primer cuarto de la etapa transcurrió sin problemas, vigilando la comida y la bebida. Con demasiada frecuencia sólo nos acordamos de comer cuando el estómago nos aprieta, o peor, cuando nos da el hombre del mazo. Así que salimos concienciados de no parar de beber y comer durante todo el recorrido.

En el segundo cuarto de la etapa, ya superado Gátova y camino del alto de Montmayor empezaron los problemas: la lluvia, aunque fina, hizo acto de presencia. Pero lo peor no vino del cielo, sino de la tierra; el terreno estaba demasiado blando tras unos días de lluvias, hasta el extremo de que las ruedas se nos atascaron por la cantidad de barro acumulado.
Hasta ese momento, nuestra media era muy buena: 12 km/h paradas incluidas. Pero en tan sólo 6 kilómetros perdimos casi una hora.

Superado Montmayor y el ecuador de la etapa, el terreno era más benigno no sólo por su consistencia, sino por la pendiente favorable camino de Jérica. En esta población paramos 30 minutos de reloj para comer y reanudar la marcha por la vía verde de Ojos Negros. Aquí continuamos recuperando algo de tiempo antes de afrontar la última subida por la Masía Ferrer hacia la Casa Tristán. Desde aquí, sabedores de que la luz no sería un problema, nos dejamos caer hasta el punto de partida en el parking de Portacoeli.

Nueve horas y cuarenta cinco minutos después de iniciar la ruta terminábamos destrozados por el cansancio, pero satisfechos por haber superado nuestro pequeño reto personal.

Al fin y al cabo eso es lo que cuenta.

Como siempre tenéis el track en wikiloc