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La Transpyr y las mujeres

La organización de la Transpyr ha informado que en esta segunda edición se ha alcanzado la cifra de 180 participantes, y que el número de mujeres se ha multiplicado por cuatro con respecto al año pasado. Aunque no ha dado la cifra de mujeres que participarán, desde Wibikes hemos estimado (viendo los resultados del año pasado) que rondará la veintena.

Esas son las cifras. Ahora vienen las preguntas: ¿son muchas o son pocas mujeres? ¿qué se debería hacer para animar a otras mujeres a practicar la mountain bike, o el ciclismo en general? ¿debería la organización crear una Transpyr para mujeres? Como en la mayoría de los temas complejos, no hay respuestas simples.

Con relación al porcentaje de mujeres sobre el total de participantes, ligeramente superior al 10%, podríamos decir que desde el punto de vista de la población española el porcentaje es bajo. Los últimos datos ofrecidos por el INE del Padrón municipal , publicados en abril de este año, se indica que el porcentaje de mujeres residentes en España supone el 50,7 por ciento del total de la población. Sin embargo, si pensamos en el número de mujeres que vemos practicando ciclismo de montaña habitualmente, entonces, la proporción no está mal. Lo que no significa que a todos nos gustaría que fuese mayor y que cada vez hubiese más mujeres practicando este deporte.

Esto nos lleva a la segunda pregunta que planteábamos: ¿qué se debería hacer para animar a otras mujeres a practicar la mountain bike? En este tema, al igual que en otros aspectos del fomento de la igualdad, hay un debate abierto. Algunos apuestan por adoptar medidas específicas como crear eventos exclusivos para mujeres. Por el contrario, otros piensan que las rutas son igual de exigentes para hombres y mujeres, donde la distancia y el perfil son factores dados, y lo único que importa es la preparación. En Inglaterra también existe el debate, ver artículo.

Ciñéndonos a la prueba que ahora nos ocupa y respondiendo a la tercera pregunta, desde Wibikes no creemos que debería crearse una Transpyr específica para mujeres. ¿Acaso el Everest lo reducen cuando Edurne Pasaban intenta ascender a su cima? ¿O el maratón de mujeres tiene la mitad de distancia? No. O dicho de otro modo, ¿por qué le vamos a quitar a las mujeres la oportunidad de alcanzar el mismo reto que los hombres? Sería injusto privar a las mujeres de este o de cualquier reto que la vida nos plantea. Cuestión diferente es que debemos poner todos los medios para que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades.

Desde Wibikes estamos orgullosos de contribuir a ese pequeño porcentaje de mujeres que, al igual que los hombres, intentarán alcanzar su particular objetivo.

Tiempo de elecciones

Ahora que estamos en la recta final para las elecciones del próximo 22 de mayo se vuelve a repetir la misma historia: las promesas que nunca se cumplen.

Este año tiene especial relevancia las promesas que los candidatos a alcaldes hacen sobre futuros pulmones verdes y la importancia del uso de la bicicleta en las ciudades.

Cada día se puede leer en los periódicos y en internet nuevas propuestas de los candidatos en las que la bicicleta tendrá el papel destacado que se merece para la consecución de una movilidad sostenible. Son proyectos interesantes y necesarios que convertirían nuestras ciudades en lugares donde peatones, conductores y ciclistas podrían convivir en armonía. El problema de dichos proyectos es que probablemente nunca se pondrán en práctica pues, una vez conseguido el objetivo de ganar las elecciones, las promesas y proyectos prometidos caen rápidamente en el olvido.

Es una pena que solamente se acuerden de realizar este tipo de proyectos en campañas electorales, las cuales una vez acaban entierran con ella dichas propuestas, para con un poco de suerte desenterrarlas en las siguientes.

Dos nuevos centros BTT: busca las diferencias

Parece que hay dos nuevos centros BTT, el del Alto Palancia en la Comunidad Valenciana y el de ZonaZero Aínsa en la comarca de Sobrarbe, en el Pirineo Aragonés. Digo que parece porque no queda claro si ya están funcionando, si lo estarán en breve o dentro de algún tiempo. Esto viene a confirmar las buenas intenciones de estos proyectos y la falta de profesionalidad en su implementación; en algunos casos responsabilidad de las Administraciones que los impulsan, en otros de los gestores de los mismos.

Tomemos como ejemplo estos dos nuevos centros BTT y veamos cuáles son las diferencias entre cada uno de ellos. De esta forma podremos ver fácilmente que lo que diferencia a uno del otro es mucho y, al mismo tiempo, no requiere mucho más esfuerzo. Como me gusta decir: cuesta más hacer las cosas mal que hacerlas bien.

1) La página web. En el mundo de la web 2.0 la presencia en internet es la tarjeta de presentación de tu proyecto y donde tu cliente va a recibir la primera impresión de ti. Las diferencias entre uno y otro son más que notables.
2) La información sobre las rutas. En el caso del Alto Palancia la información sobre las rutas sólo está disponible en un pdf algo incómodo de visualizar. Además, la información es muy escasa. En el ZonaZero Aínsa, la información de cada ruta es muy amplia incluyendo los tracks.
3) Información sobre alojamiento, oficina de turismo y servicios. Este es un tema importante si se quiere atraer a usuarios de otras regiones y países. En el del Alto Palancia la ausencia de este tipo de información es total.
4) Información sobre eventos. Para dar información, primero hay que organizarlos.
5) La señalización de las rutas. En el caso de ZonaZero Aínsa, no todas las rutas están señalizadas, lo que no concuerda con el concepto de centro BTT. Esto nos hace sospechar que no se trata de un centro BTT “oficial” u “homologado”. ¿Quién debe homologarlo? Esto y el intrusismo es otra cuestión.

Vistas algunas diferencias, imaginemos ahora que estás a una distancia equidistante entre ambas poblaciones, por ejemplo, en Cariñena, a unos doscientos kilómetros de Navajas y de Aínsa. Y que tienes que decidir pasar un fin de semana a uno de los dos centros BTT, ¿en función de la información obtenida, a cuál de ellos decidirías acudir?

La respuesta a esa pregunta es la que debería preocupar a los promotores de los centros BTT si quieren tener éxito como elementos de desarrollo económico de interior.

Sin mapa ni GPS

Como se suele decir: la realidad supera la ficción. O, para quien lo prefiera: no pasan más cosas porque Dios no quiere. Eso es lo que pensamos en la ruta que os comentábamos en la entrada anterior. Los hechos sucedieron así.

Seis y media de la tarde de un día más que caluroso. Ascenso al último puerto de la etapa, el Pico de Espadán. El cansancio era más que notable y en nuestra cabeza solo una idea: llegar a lo alto para dejarnos caer, casi literalmente, hasta el final de la etapa.

De repente, a la altura del desvío que lleva a la fuente de la Parra (para los que conozcáis la zona) oímos una voz en la lejanía. Miramos y un hombre asoma por la vista que lleva a la susodicha fuente. Al principio pensamos que la cosa no iba con nosotros, así que seguimos dando pedales. El hombre volvió a gritar. Ahora, nos percatamos que se dirigía a nosotros. Desde nuestra posición le preguntamos qué sucedía, y el hombre respondió: no sabemos salir de aquí. Tras él, iban dos mujeres y tres niños de unos nueve años. En seguida nos dimos cuenta que realmente tenían un problema. Bajé hasta donde estaban y aquí empieza lo bueno.

El hombre me muestra un papel cuadriculado de pequeñas dimensiones, posiblemente arrancado de una libreta Enri, con unas pequeñas notas escritas a mano. Me informa que habían dejado el automóvil en una zona recreativa cuyo nombre yo no conocía, pero que imagine que se trataba que era la que está situada junto a la carretera que une Alcudia de Veo y Algimia de Almonacid. Me dice que no sabe cómo regresar allí. Consulto mi GPS, más para verificar que otra cosa, pues la solución era sencilla. Debía tomar la pista por la que veníamos nosotros la cual le llevaría hasta la carretera, y luego bajar hasta el área recreativa. El hombre me preguntó que si estaba seguro, pues había recorrido un tramo de esa pista pero había vuelto al no encontrar la carretera. Le digo que sí, pero que aún les quedan 3 o 4 kilómetros hasta la carretera. Luego otros tantos hasta el coche. El hombre y las mujeres me dan las gracias efusivamente mientras los niños parecían no darse cuenta de la angustia de sus mayores. Allí los dejé, más tranquilos y confiados tras haber encontrado la solución a un problema causado por su propia negligencia.

No les dije nada, tal vez debería haberlo hecho, ¿cómo se les ocurre salir al monte por una zona que no conocen, con la única ayuda de unas indicaciones dadas seguramente por un amigo? ¿Acaso pensaban que la montaña es como la ciudad llena de calles con nombres y señales y personas a las que preguntar? El hombre estaba siguiendo la ruta correcta, pero había llegado un momento que se había desorientado, y claro, sin mapa ni GPS, no sabía encontrar el camino correcto. Suerte tuvieron de cruzarse con alguien que pasaba por allí.
Una recomendación más a añadir a las que os propusimos tras ver la película 127 horas: si no conoces bien, pero que muy bien, la zona por donde vas a circular, no dudes en llevarte un mapa topográfico y/o un gps. Puede evitar que te metas en un buen lío.

Todos queremos ser los reyes

Parece ser que de lo mismo que los ciclistas nos quejamos de los conductores, los peatones se quejan de los ciclistas. Y es que no hay nada peor que creerse el único con derecho para circular por determinadas zonas.

Hace poco salí con la bici hacia Olocau. Para aquéllos que no conozcan esta zona he de decirles que los ciclistas circulamos por una amplía vía que va paralela a la carretera. Circulando por dicha vía y en sentido contrario, venía un hombre con dos perros a los cuales me paré a acariciar. Cual fue mi sorpresa cuando el hombre me dijo: “Qué raro que un ciclista se pare para acariciarlos con lo estúpidos que sois”. Me sorprendió bastante dicho comentario y el hombre me explicó que muchos ciclistas le amonestaban como si esa vía sólo pudiera ser usada por ellos cuando él y sus perros no molestaban a nadie.

El comentario me hizo darme cuenta que al fin y al cabo los ciclistas somos igual de intransigentes que los conductores, y no queremos que nadie ocupe el espacio que creemos exclusivamente nuestro por el simple hecho de usarlo. Tanto que nos quejamos de los conductores que se creen los dueños de la carretera, y resulta que nosotros somos iguales.

Los ciclistas queremos que los conductores aprendan a compartir las carreteras y sean respetuosos con el resto de usuarios de las mismas. Sin embargo, nos comportamos con la misma intransigencia y poco respeto con aquellos que comparten las vías por donde circulamos.
También muchos peatones de las ciudades han comenzado a mostrar su intransigencia con los ciclistas al tener que compartir las aceras con éstos, a medida que se extiende su uso en las urbes.

Todos queremos ser los reyes por donde circulamos pensando que tenemos una potestad y unos derechos que nadie nos ha dado y siempre hemos reconocido como propios.