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Cicloturismo por La Rioja, Euskadi y Navarra

Después de muchos años haciendo cicloturismo, el viaje de este verano ha sido el más cicloturista de cuantos hemos realizado hasta el momento. La razón es que la bicicleta y el turismo han estado igual de presentes, sin que ninguna de las dos actividades prevaleciera una por encima de la otra. Etapas largas, puertos de montaña exigentes, carreteras maravillosas, gastronomía, historia y arquitectura, paisajes y naturaleza, pueblos encantadores y hermosas ciudades, todo ello se ha ido mezclando en un viaje de cicloturismo puro. Sigue leyendo

Este verano también viajamos en bici

Se terminan las vacaciones, en la televisión empiezan los anuncios de coleccionables y material escolar, en nuestra cabeza surgen de nuevo las recurrentes promesas para el curso que empieza (estudiaré inglés, iré al gimnasio) y la rutina se va instalando poco a poco en nuestras desordenadas vidas veraniegas. Es en estos momentos cuando rememoramos nuestro viaje veraniego y, sí, este año también hemos viajado en bicicleta. Sigue leyendo

Transpirenaica en BTT: experiencias y comentarios (2ª Parte)

En la primera parte de este texto (entrada anterior) hablábamos de la ruta que seguimos y de la planificación de este viaje que realizamos en 2009. En esta segunda parte os comentaremos otras experiencias durante la travesía.

Puertos largos
¿Puedes imaginar puertos de montaña de 10, 15 o 20 kilómetros de distancia? Ahora intenta imaginar una ascensión superior a los 30 kilómetros ¿cansado con solo pensarlo? Así son las cosas en Pirineos, puertos tan largos que tu resistencia psicológica será casi más importante que la física. En general el desnivel de los puertos largos no es demasiado exigente, pero eso no quita para tener que afrontar puertos más cortos e intensos, con buenos repechos.
De todas formas, con un poco de preparación previa, el cuerpo se acostumbra a todo. En ocasiones te sorprendes de lo que el cuerpo humano es capaz de soportar, casi sin rechistar.

El peso de las alforjas
Siempre tenemos tendencia a introducir una prenda más en nuestro equipaje por si acaso… Os podemos asegurar que aquí os arrepentiréis si sois de esos. Al segundo día nos dimos cuenta de que nuestras alforjas llevaban exceso de equipaje: demasiado peso. Pero para entonces ya no había remedio.
Así que pensaros muy bien qué introducís en las alforjas. Si podéis prescindir de ello, hacedlo.

La climatología
En general el tiempo fue bastante bueno para la práctica de nuestro deporte, lo que no significa que tuviéramos que afrontar todo tipo de climatología. En la montaña el tiempo cambia con bastante facilidad, más aún si inicias la ruta a 600 metros de altitud y un par de horas más tarde te encuentras a 1.700 m. No es difícil que el tiempo en cada punto sea distinto, por lo que a pesar del tiempo veraniego, conviene tener siempre a mano un impermeable que te proteja del frío y de la lluvia. Nosotros padecimos de todo: lluvia, frío y mucho calor. En una ruta de varios días atravesando una cordillera montañosa como los Pirineos no puedes esperar otra cosa.

Compañía
Como os contábamos en la entrada de los cinco motivos por la que realizar la Transpirenaica en btt, nos sorprendió la cantidad de gente que también realizaba la travesía al mismo tiempo. Al igual que en el Camino de Santiago (aunque con menos aglomeración) se respira un magnífico ambiente de compañerismo, donde se comparte esta magnífica experiencia. Así igual te encuentras con un grupo de amigos que te cambian un radio roto sin pedir nada a cambio, como un par de simpáticos vascos que te alegran la ruta y te ponen en su blog.

Sin duda una experiencia que bien vale el esfuerzo que exige.

Transpirenaica en BTT: experiencias y comentarios (1ª Parte)

Como decíamos en la entrada anterior, en el verano de 2009 recorrimos aproximadamente la mitad de la travesía transpirenaica del Mediterráneo al Cantábrico. Fue un viaje de siete etapas entre Sant Llorenç de la Muga y Pont de Suert, en el que recorrimos 412 km con un desnivel acumulado de 12.000 metros. Sin duda una experiencia para repetir.

La ruta
El recorrido que seguimos es el que realizan muchos aficionados al cicloturismo, el propuesto por Jordi Laparra en su conocido libro La travesía de los Pirineos en BTT, del Mediterráneo al Atlántico por el Pirineo. Lo cierto es que se trata de una guía muy completa editada por Prames, que además de un detallado rutómetro, perfiles, descripción de cada etapa e información adicional para organizar el viaje, incluye una colección de mapas topográficos con la ruta indicada.
Nosotros decidimos realizar la travesía a la antigua usanza, es decir, sin GPS, guiándonos únicamente con el rutómetro y los mapas. (Qué lejos queda esa época) Lo cierto es que únicamente cometimos un error de orientación en lo alto de la estación de la Molina. Nos tocó descender un buen tramo a pie junto a la bicicleta. En esa misma etapa, tras reponer fuerzas en la Masella, afrontamos la subida al Coll de Pal por las pistas de la estación de esquí. Aquí creo que nos equivocamos nuevamente, pero nunca llegamos a estar seguros. Seguimos las indicaciones del libro, pero las rampas eran tan duras que dudamos si elegimos el camino correcto.
En cualquier caso, hoy puedes obtener multitud de tracks de la transpirenaica en internet que te evitarán este tipo de problemas. (Siempre que los tracks sean de fiar)
Como hemos dicho anteriormente, nosotros comenzamos la travesía en Sant Llorenç de la Muga, un pueblo que bien vale una visita por su belleza y estado de conservación. Decidimos evitar la primera etapa señalada en el libro, ya que pensábamos que no tenía demasiado atractivo esa primera parte, lo que nos confirmaron otros compañeros de fatiga que encontramos durante el recorrido.
El final del trayecto lo fijamos en Pont de Suert simplemente por una mera cuestión de planificación y, por qué no decirlo, de respeto: ignorábamos cómo respondería nuestro cuerpo ante este reto. No es que nos quedáramos con ganas de más, pero nos hubiera hecho ilusión completar toda la travesía. De todos modos, este año tendremos ocasión en la Transpyr.

La planificación
Dos cuestiones importantes a la hora de organizar un viaje de este tipo: a) el traslado hasta el punto de partida y desde el punto de llegada y b) los alojamientos.
Con respecto al primero, nosotros lo solucionamos con la ayuda de un amigo que nos llevó y nos recogió en automóvil. Así que este primer obstáculo lo salvamos fácilmente.
La cuestión del alojamiento fue algo más complicado, y aquí también entra el factor económico. Desde el principio descartamos el camping por dos motivos: nos obligaba a llevar más peso y preferíamos invertir en nuestro descanso. Al fin y al cabo era nuestro periodo de vacaciones y no queríamos sufrir más de la cuenta.
Encontramos establecimientos de todo tipo y presupuesto. Sin mencionar el precio, destacamos el hotel donde nos alojamos en Sant Llorenç de la Muga, el Torre Laurentii, una verdadera maravilla. La cena en la terraza interior son de esos momentos que uno siempre recuerda. El otro fue el hotel Guitart La Collada, un hotel de cuatro estrellas muy bien puestas. Sin embargo, hemos de confesar que cometimos un gran error al ubicar el hotel, ya que se encuentra a 18 km de distancia de Planoles, donde se suponía que terminaba la etapa. Además, los 18 km eran de subida, un magnífico puerto hasta la Collada de Toses. Casi derramamos lágrimas al percatarnos de nuestro error. También hay que decir que la recompensa fue total: un estupendo Spa y una opípara cena nos esperaban en el hotel. El resto de establecimientos no fueron dignos de mención. Algunos muy flojos, y es que la oferta de establecimientos a lo largo de la ruta no es tan amplia como a priori pensábamos.

En la próxima entrada (2ª parte) os hablaremos de más experiencias durante la travesía.

Viaje por Suiza: siete ideas, siete imágenes

En la entrada anterior os proponíamos viajar por Suiza y os aconsejábamos algunas webs para ello. Ahora destacamos 7 aspectos de nuestra experiencia por aquellas latitudes durante el verano de 2010.

1. En Suiza todo es perfecto. Esa es una de las primeras sensaciones que tienes en ese país. Todo está limpio y cuidado. La gente es muy respetuosa y cívica. No debería ser algo destacable, pero viniendo de un país de carácter latino esas cosas sorprenden y mucho.

2. Las bicicletas son importantes. Sin llegar al paraíso holandés, los suizos tratan a los ciclistas y las bicicletas al mismo nivel que otros medios de transporte. Carril bici, señalizaciones, intermodalidad (subirla al bus y al tren), rutas señalizadas, estaciones para recargar las baterías de las bicis eléctricas, etc.

3. Naturaleza en estado puro. Praderas, bosques, lagos, ríos,… El escenario perfecto para la bicicleta.

4. Dureza, si quieres. Si buscas un terreno exigente, sin duda allí lo encontrarás. Los Alpes acabarán contigo si te lo propones. Pero si lo que buscas es una ruta más tranquila, también hay recorridos alejados de las cumbres asequibles para cualquier cicloturista.

5. Demasiado asfalto. Suiza es un país tan desarrollado que los caminos asfaltados llegan a demasiados sitios. Para ser una ruta de mountain bike hicimos demasiados kilómetros por asfalto. En ocasiones se agradecía porque las subidas eran interminables.

6. Llévate el chubasquero. Es casi imposible que durante una semana o diez días no llueva algún día. Y si te pilla en la cima de un puerto como a nosotros, pasarás frío aunque sea pleno agosto.

7. Paisajes de ensueño. No olvides tu cámara fotográfica o te arrepentirás.