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La aventura no es ir en bici (Diario de la Transpyr_2)

Ya estamos listos para empezar, aunque si lo estamos no es gracias a la organización de la Transpyr. Lamento que nuestra primera entrada una vez hemos tomado contacto directo con la Transpyr tenga que referirse a cuestiones extradeportivas. Pero son las 23.30 horas y acabamos de llegar al hotel tras una tarde y noche de nervios y tensión, justo lo que necesitamos para afrontar mañana la primera etapa de 125 km y 2.400 metros de desnivel. No quisiéramos sacar conclusiones de forma anticipada, así que esperaremos a que esta aventura termine para emitir una valoración lo más objetiva posible. Para no dejaros con la incertidumbre, solo deciros que la organización ha sido incapaz de cargar los tracks en los GPS Garmin, y finalmente hemos tenido que ser algunos participantes, entre los que se encuentra un servidor, los que nos hemos sentado en los ordenadores de la organización para solucionar el problema.

De momento el track de la primera ruta ya lo tenemos. Veremos qué pasa con los restantes. Por lo que se ve la aventura de la Transpyr no consiste en dar pedales y superar dificultades montañosas, la aventura consiste en averiguar cómo funcionan las cosas ante la falta de información y solucionar algunos problemas a la organización.

Confío que solo sea un mal comienzo y que el resto vaya sobre «ruedas».
Mañana seguiremos informando.

Alea iacta est (Diario de la Transpyr_1)

Como dijera Julio César al cruzar el Rubicón y desafiar al Senado romano, nuestra suerte está echada. Todo lo que estaba en nuestras manos para afrontar esta aventura lo hemos tenido en cuenta, ahora solo queda encomendarse a la diosa fortuna.

En estos momentos en que ultimamos nuestro equipaje, revisamos nuestras bicicletas y repasamos el listado de cosas obligatorias que nos exigen los organizadores de la Transpyr, no podemos evitar esa sensación de inquietud, mezcla de expectativa e incertidumbre ante tamaño reto personal.

También algunas dudas y temores asoman en nuestra cabeza: si la preparación habrá sido suficiente y adecuada, cómo responderá nuestro cuerpo a la acumulación de cansancio, si la climatología nos respetará y evitará el calor extremo, la lluvia o el frío, si nuestro ritmo será suficiente para no llegar fuera de control, o si la piel de nuestro trasero resistirá tantas horas seguidas sobre nuestras monturas.

Sensaciones y pensamientos que nos hacen sentir más animados y expectantes, a sabiendas de que sufriremos. Sin duda las dificultades te vivifican, curiosa contradicción. Únicamente aquellos que han experimentado alguna vez la sensación de la victoria personal al lograr sus objetivos, pueden comprender que vale la pena todo el sacrificio realizado. Pero eso no se puede explicar, hay que vivirlo y sentirlo en carne propia.

Ave, Caesar, morituri te salutant

La Transpyr y las mujeres

La organización de la Transpyr ha informado que en esta segunda edición se ha alcanzado la cifra de 180 participantes, y que el número de mujeres se ha multiplicado por cuatro con respecto al año pasado. Aunque no ha dado la cifra de mujeres que participarán, desde Wibikes hemos estimado (viendo los resultados del año pasado) que rondará la veintena.

Esas son las cifras. Ahora vienen las preguntas: ¿son muchas o son pocas mujeres? ¿qué se debería hacer para animar a otras mujeres a practicar la mountain bike, o el ciclismo en general? ¿debería la organización crear una Transpyr para mujeres? Como en la mayoría de los temas complejos, no hay respuestas simples.

Con relación al porcentaje de mujeres sobre el total de participantes, ligeramente superior al 10%, podríamos decir que desde el punto de vista de la población española el porcentaje es bajo. Los últimos datos ofrecidos por el INE del Padrón municipal , publicados en abril de este año, se indica que el porcentaje de mujeres residentes en España supone el 50,7 por ciento del total de la población. Sin embargo, si pensamos en el número de mujeres que vemos practicando ciclismo de montaña habitualmente, entonces, la proporción no está mal. Lo que no significa que a todos nos gustaría que fuese mayor y que cada vez hubiese más mujeres practicando este deporte.

Esto nos lleva a la segunda pregunta que planteábamos: ¿qué se debería hacer para animar a otras mujeres a practicar la mountain bike? En este tema, al igual que en otros aspectos del fomento de la igualdad, hay un debate abierto. Algunos apuestan por adoptar medidas específicas como crear eventos exclusivos para mujeres. Por el contrario, otros piensan que las rutas son igual de exigentes para hombres y mujeres, donde la distancia y el perfil son factores dados, y lo único que importa es la preparación. En Inglaterra también existe el debate, ver artículo.

Ciñéndonos a la prueba que ahora nos ocupa y respondiendo a la tercera pregunta, desde Wibikes no creemos que debería crearse una Transpyr específica para mujeres. ¿Acaso el Everest lo reducen cuando Edurne Pasaban intenta ascender a su cima? ¿O el maratón de mujeres tiene la mitad de distancia? No. O dicho de otro modo, ¿por qué le vamos a quitar a las mujeres la oportunidad de alcanzar el mismo reto que los hombres? Sería injusto privar a las mujeres de este o de cualquier reto que la vida nos plantea. Cuestión diferente es que debemos poner todos los medios para que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades.

Desde Wibikes estamos orgullosos de contribuir a ese pequeño porcentaje de mujeres que, al igual que los hombres, intentarán alcanzar su particular objetivo.

Preparando la Transpyr 2011

Los que nos seguís a través de nuestro blog, ya sabéis que estamos preparándonos para afrontar el próximo mes de julio el reto de la Transpyr.

Antes de inscribirnos estuvimos leyendo detenidamente las condiciones de participación. No sólo por el hecho de que la inscripción supone un desembolso económico nada despreciable (685 € más extras) sino porque la ruta es lo bastante exigente de por sí, como para tener que hacer frente a otro tipo de exigencias que dificultaran más aún su culminación.

Pues bien, efectivamente el reglamento de la prueba incluye una norma que aumenta el nivel de exigencia: todos los participantes tienen que ser capaces de rodar a una media superior a los 10 km/h paradas incluidas.

Hacer una media superior a los 10 km/h no es demasiado complicado para un aficionado medio, ahora bien, si la media incluye las paradas (avituallamientos, averías, algún error de orientación, pequeños percances, algún que otro descansito para recuperar el resuello, etc.) entonces la media ya no es tan holgada. Además, hay que pensar que una etapa de cien kilómetros y dos mil metros de desnivel la haces sin demasiados problemas, dos también, pero tres, cuatro… y así hasta ocho, no está tan claro.

Por otra parte es lógico que pidan esa media, pues una etapa de ciento veinte kilómetros a esa media significa que necesitas 12 horas para completarla, saliendo a las 8 de la mañana, llegas casi a la hora de cenar.

Actualmente en las etapas preparatorias que estamos haciendo nos salen medias entre 11 y 12 km/h, lo que nos da un margen de tiempo antes del cierre de control que oscila entre sesenta y noventa minutos. Eso sin averías y percances significativos.

Confiamos en poder aguantar ese ritmo pasado el ecuador de la prueba, donde el cansancio y la capacidad de recuperación serán factores determinantes.

Transpyr 2011: un gran reto nos espera

Sí, lo hemos hecho: nos hemos inscrito en la Transpyr 2011

Los que nos seguís habitualmente sabéis que hace poco hemos empezado a realizar rutas en btt que rondan los cien kilómetros y los dos mil metros de desnivel. Poco a poco nos hemos ido aficionando, hasta el punto que hemos pensado que podríamos intentar hacer la Transpyr.

Para los que no la conozcáis, se trata de una travesía pirenaica en btt que recorre la famosa cordillera en tan sólo 8 días. Son 820 kilómetros y 20.300 metros de desnivel; haced la media y veréis que se trata de una auténtica locura. Pero para algo están los retos, para superarlos.

El terreno lo conocemos parcialmente ya que hace un par de años hicimos media Transpirenaica, entre Sant Llorenç de la Muga y Pont de Suert, siguiendo el famoso libro de Jordi Laparra: La travesía de los Pirineos en BTT. Fueron siete etapas de una distancia inferior, en torno a los 60 kilómetros, pero, por el contrario, en aquella ocasión íbamos cargados con alforjas (demasiado cargados). Así que esperamos que la experiencia nos sirva de algo.

Nos quedan un par de meses para prepararnos física y mentalmente. Ya os iremos contando cómo nos va.

PD. Por cierto, me temo que las rutas que vayamos compartiendo con vosotros serán un poco larguitas.