Copenhague: una ciudad para las bicis

La cuidad de Copenhague ha conseguido ese equilibrio perfecto tan esperado en otras ciudades, donde conviven automóviles y ciclistas en perfecta armonía. Ello es debido a una política integral de fomento y uso de la bicicleta que va más allá de la creación de infraestructuras desarrolladas para adaptar la ciudad al uso de la bicicleta, introduciendo una serie de medidas con el objetivo de facilitar el uso de la bicicleta, lo cual ha requerido aunar esfuerzos y voluntad política.
En esta cuidad hay más bicicletas que habitantes, y más de la mitad de su población acude al trabajo o a estudiar en bici. Esto se debe a la cantidad de recursos y acciones específicos dedicados para el fomento del uso de las bicicletas. A continuación comentamos algunos:

Facilidades para transportar las bicicletas en los trenes. Todos los trenes tienen vagones especiales (debidamente señalizados) para el transporte de las mismas. Desde enero de 2010 dicho transporte es gratuito, lo que conlleva que 2 millones de pasajeros al año suban las bicicletas a los trenes.

Existencia de cargo bikes. Los cargo bikes son bicicletas modificadas que permiten el transporte de personas y mercancías: el 40% se destina al transporte de mercancías y el 50% al de personas (el 25% de las familias con dos niños disponen de un cargo bikes). Este tipo de bicicletas disponen de aparcamientos especiales. Todo ello permite que el cargo bike sustituya al coche y que en la actualidad existan 15.000 cargo bikes.

Carriles bici seguros y bien conectados. Estos carriles cuentan con unos semáforos coordinados a 20 km/h para los ciclistas. Dichos carriles son debidamente mantenidos con máquinas quitanieves especiales para el invierno y tienen una buena conservación de la pintura y el pavimento.

Intersecciones seguras. Los ciclistas tienen prioridad y disponen de zonas de parada cinco metros por delante de los coches y semáforos que les permiten el paso con 4 segundos de antelación frente a los coches.

Campañas de promoción para el uso de la bicicleta. Con ello han conseguido que el 55% de los ciudadanos acudan a sus centros de trabajo o estudio en bicicleta. Se estima que en más de diez calles de la cuidad hay una circulación diaria de entre veinte y treinta mil de ciclistas.

Fuerte concienciación y preocupación para facilitar el uso de la bicicleta fuera de la cuidad. Se han creado rutas de conexión entre municipios, lo que ha sido posible gracias al trabajo conjunto de 17 municipios.

Con todo ello esta cuidad de Dinamarca ha conseguido la movilidad total en bicicleta por la cuidad y los alrededores.

Centros btt y desarrollo socioeconómico

Está a punto de inaugurarse, sino lo ha hecho ya, un nuevo centro btt en España. En este caso se trata del Centro BTT Maestrazgo, en la provincia de Teruel. Sin duda una buena noticia para todos los aficionados a la btt que prefieren ir a lo seguro y no complicarse la vida buscando nuevas rutas en territorios desconocidos.

Los centros btt no sólo son un medio para facilitar la práctica de la bicicleta de montaña a aficionados de distintas características, sino que son un elemento dinamizador de zonas de interior. Muchas administraciones impulsan estas iniciativas (aunque algunas luego tengan una gestión privada) con el objetivo de fomentar el desarrollo económico en zonas rurales que buscan nuevas formas de subsistencia. El turismo activo se está convirtiendo, tras el primer impulso del turismo rural y gastronómico, en otro elemento que permite a muchas poblaciones subsistir, evitando de esta manera el abandono y la degradación de muchas poblaciones y entornos rurales.

Sin embargo, estos proyectos, tras un primer esfuerzo muy importante, no son desarrollados al completo, lo que resta buena parte de su potencial. Nos referimos a la culminación del proyecto implementando acciones de comunicación que permitan “vender” la iniciativa correctamente, al tiempo que facilite una amplia difusión. Los gestores de estos centros deberían pensar de forma global (aunque actúen de forma local, ya sabéis: la idea de aldea global), sus visitantes potenciales ya no son los de su comarca, provincia o comunidad autónoma. Si realmente aspiran a que el centro btt se convierta en un elemento dinamizador de carácter socioeconómico, deben aspirar a atraer visitantes del resto de España y, sobre todo, de otros países.

En nuestro Delicious encontraréis todos (o al menos los que tienen enlaces web. Si nos falta alguno, por favor, avisadnos) los centros btt de España. Como veréis, desde un punto de vista de marketing e imagen, muchos dejan bastante que desear. ¿A cuántos de ellos tienes ganas de ir al ver su página web? ¿Cuántos te ofrecen suficiente información para organizarte el viaje? ¿Cuántos te dan información detallada de las rutas que ofrecen?

Sin duda, el ejemplo a seguir son los centros btt de Euskadi: magnífica propuesta, por diseño y contenido. Bajo nuestro punto de vista, estos son algunos de los puntos débiles que sus gestores deberían corregir.
• Web deficientes, de baja calidad o inexistentes.
• Contenidos insuficientes: descripción de las rutas, datos técnicos, tracks, perfiles, datos de interés (fuentes, elementos naturales o culturales destacados,…) punto de salida, galerías multimedia (foto, vídeo), etc.
• Información turística: dónde comer, dónde dormir, cómo llegar, etc.
• Elementos que permitan compartir experiencias (redes sociales).
• Información disponible en varios idiomas o, al menos, en inglés.

Este último punto es especialmente importante si aspiramos a convertir estas iniciativas en verdaderos elementos dinamizadores. Lo curioso de todo ello, es que lo que falta no es mucho ni muy costoso de hacer en términos económicos, y, sin embargo, puede rentabilizar el proyecto desde un punto de vista social y económico.

Valencia y la red de ciudades por la bicicleta

Ante la gran acogida que ha tenido la iniciativa de alquiler de bicis en la ciudad de Valencia, ya solamente nos queda esperar que se continúe con la ampliación de carriles bici por toda la ciudad. Con ello se promovería que la gente usara la bicicleta como método de transporte de la ciudad y se evitarían muchos accidentes provocados por el hecho de que la bicicleta tenga que compartir, en demasiadas ocasiones, el espacio destinado a los coches. Hay que recordar que veintitrés de las calles y avenidas con más tráfico de nuestra cuidad siguen sin tener un espacio habilitado para ciclistas.
Valencia es una de nuestras mejores ciudades para el uso de la bicicleta debido, por un lado, a que es llana, lo que permite que cualquier persona, con independencia de su condición física, puede recorrerse toda la ciudad. Y, por otro lado, su clima permite disfrutar de la bicicleta durante todo el año. Pese a sus magníficas condiciones, la ciudad de Valencia no está entre las más avanzadas en el impulso de la bicicleta entre sus ciudadanos, a pesar de que sus autoridades se vanaglorien de haber habilitado cientos de kilómetros de carril bici. Esto se debe a la focalización de sus políticas en las infraestructuras, necesarias por otra parte, olvidando crear una cultura del uso de la bicicleta e implantando un conjunto de medidas en esta dirección. En este sentido, una primera actuación que debería tomar el Ayuntamiento de Valencia es adherirse a la Red de Ciudades por la Bicicleta, una asociación de más de 50 ayuntamientos, entidades municipales y diputaciones cuya finalidad es la generación de una dinámica entre las ciudades españolas con el fin de facilitar, hacer más segura y desarrollar la circulación de los ciclistas, especialmente en el medio urbano.
No se trata únicamente de dotar de carril bici una ciudad y ofrecer un servicio de alquiler a sus ciudadanos, se trata de desarrollar una cultura de la bicicleta que facilite su uso, dándole prioridad sobre otros medios e integrándolo con otros modos de transporte público. Nuestros gobernantes municipales deberían estudiar detenidamente ejemplos como el de la ciudad de Copenhague, pero de eso hablaremos otro día.

Ruta Portaceli-Gátova por el norte

Una ruta que los aficionados a la btt de Valencia ciudad y alrededores realizan habitualmente es subir a Gátova desde el parking de la Cartuja de Portaceli. La ruta que os proponemos también parte de este lugar y llega a esa montañosa localidad que desde 1995 pertenece a la provincia de Valencia. Sin embargo, frente a otros recorridos, este tiene la singularidad de llegar a Gátova por la cara norte de la Calderona, esa que mira a Segorbe. Los primeros kilómetros hasta la masía de Tristán se pueden hacer por las diferentes alternativas posibles, pero es desde este punto donde empieza la parte más novedosa. En lugar de dirigirnos directamente hacia Gátova por el camino de Tristán, nos encaminamos hacia la torre de vigilancia e iniciar el descenso por el camino del coronel, ya en la vertiente norte de la Calderona. Terminado el divertido descenso, pasaremos junto a la Masía de Ferrer, reconvertida en un hotel rural. Desde aquí nos dirigiremos hacia la masía del Gabacho, donde podemos contemplar dos lagunas naturales (Laguna La Rosa). Llegados a la masía La Hoya, iniciamos un duro ascenso al pico Aguila por el hermoso barranco del Aguila. Desde la cima, sólo nos queda descender a Gátova por su parte posterior y reponer fuerzas. Después regresaremos a Portaceli por las distintas opciones que tenemos (incluso por asfalto, aunque preferimos evitarlo).
El track de la ruta lo encontraréis en wikiloc.

¿Frío o sensación de frío?

Aunque es posible que en otras zonas de la Península Ibérica el frío ya sea un compañero de ruta desde hace semanas, por la zona del Levante parece que es ahora cuando nos llega la primera ola de frío invernal.
Es difícil determinar qué elemento climatológico es el peor para ir en bicicleta. Sin embargo, creo que habrá un gran consenso sobre la idea de que el viento y la lluvia son malos compañeros de viaje para los aficionados a la bicicleta. Con respecto a la temperatura la cosa ya no está tan clara, básicamente porque depende más de las características de cada persona. Los hay que prefieren el calor, aunque sea en exceso, y los hay que se sienten más cómodos cuando el mercurio se mantiene bajo. De lo que no cabe duda es que los extremos pueden resultar peligrosos.
Cuando circulamos en bicicleta, la temperatura, y el frío más concretamente, se convierte en un elemento muy volátil, ya que la sensación de frío que percibimos varía sustancialmente en función de la velocidad a la que circulamos. A continuación os mostramos un cuadro donde se puede apreciar la sensación térmica que percibimos a distintas temperaturas y velocidades. Como se puede observar (pincha sobre la tabla para ampliarla), a 30 km/h la sensación térmica disminuye en 10 Cº como mínimo.

Sensación térmica en función velocidad (wibikes.com)

Esta sensación se puede ver incrementada a su vez si estamos sudados o no llevamos las prendas adecuadas. Por ello, conviene recordar, sobre todo para aquellos que tienen menos experiencia, que la temperatura puede resultar un elemento traicionero, más si circulamos por zonas de montaña donde la climatología cambia con facilidad. En invierno es importante vestir con prendas de buena calidad y llevar suficiente ropa aunque haya que cargar con ella o resulte incómodo.
La cuestión es seguir disfrutando de la bicicleta a pesar del tiempo.