Esta ruta parte de Bodegas de Pardanchinos (aldea situada entre Villar del Arzobispo y Andilla) y discurre por varios pueblos: La Pobleta, Canales, Andilla y Artaj. Se trata de una ruta de dificultad media tanto física como técnica (IBP de 84). Su principal atractivo es la ascensión al Cerro Simón nada más comenzar la ruta, donde tras nueve kilómetros alcanzaremos un parque eólico. Desde allí descenderemos a La Pobleta para iniciar un nuevo ascenso, más suave en esta ocasión, que nos llevará al corral del Cerro Moreno y a la ermita Bardés (o de Santa Margarita) del siglo XV. Este es un buen lugar donde reponer fuerzas y refrescarnos en la fuente que encontraremos allí mismo. También hay un refugio de montaña por si nos hiciera falta. En este punto se cruzan los senderos GR-7 y GR-10. El resto de la etapa es más sencilla y con pendiente favorable. Pasaremos por el pueblo de Canales y luego por Andilla. Desde este último continuaremos por asfalto durante seis kilómetros hasta llegar a Artaj, donde continuaremos por tierra hasta el punto de inicio.
En total son 48 km y 1209 m de desnivel acumulado. Durante el recorrido encontraremos diversas fuentes en el punto de salida, en la ermita y en cada uno de los pueblos.
El track de la ruta lo encontraréis en wikiloc.
Regulación: sí, pero con moderación
Parece que el ciclismo urbano empieza a ser algo más que un fenómeno pasajero o una moda de unos pocos valientes o hippies. Y así es porque las distintas administraciones han empezado a regular distintos aspectos de esta práctica. Lo que en principio puede ser una buena noticia, ya que por fin las autoridades empiezan a tomarse en serio esta práctica, lo que se traducirá (esperamos todos) en mejoras de las infraestructuras para facilitar el uso de la bicicleta en nuestras ciudades, por otro lado, no deja de ser preocupante porque una excesiva regulación en este terreno puede acabar por desincentivar su uso.
Por un lado tenemos iniciativas como la de la DGT y ayuntamientos que han lanzado una campaña para informar sobre el uso de luces y reflectantes por la noche. Una de las poblaciones que han iniciado esta campaña es el Ayuntamiento de Alfafar. De momento esta campaña solo será informativa, pero a partir del próximo mes de diciembre pasará a ser sancionable para aquellos ciclistas que no cumplan con la normativa. Creemos que es una medida muy buena que logrará evitar muchos accidentes que sufren los ciclistas al circular por la noche sin ningún tipo de iluminación. Muchos de ellos piensan que al circular por la cuidad el alumbrado público es suficiente para ser vistos, lo cual es un error. Lamentablemente en ocasiones las sanciones son la única forma para que los ciclistas, y los ciudadanos en general, tomemos conciencia de la importancia que tiene para nuestra seguridad determinadas medidas.
Sin embargo, también hay otro tipo de regulación que, en lugar de incentivar el uso de la bicicleta o de intentar concienciar a sus usuarios de las precauciones que deben tomar, lo único que pretenden es poner trabas a su práctica. Un ejemplo lo tenemos en el Ayuntamiento de Valencia, quien también ha iniciado una campaña informativa para advertir de las nuevas ordenanzas que, entre otras cosas, prohíben atar las bicicletas a farolas y otro mobiliario urbano. No está mal intentar proteger el mobiliario urbano, aunque no parece que las bicicletas supongan una gran amenaza. Sin embargo, esta normativa tendría más sentido si al mismo tiempo, o con antelación, se dotaran las calles de suficientes aparcamientos de bicis para que los ciudadanos no se vean en el dilema de si coger la bicicleta o no, porque luego no podrán atarlas en ningún lado.
En definitiva, parece oportuno que comience a regularse en cierta medida el uso de las bicicletas en las ciudades, lo que significa que su uso empieza a ser importante. Sin embargo, esperamos que todo se haga con sentido común y mesura, no sea que un exceso de regulación acabe por impedir el desarrollo de una actividad que no tiene más que elementos positivos.
Responsabilidad de todos
Hace ya algún tiempo que cada vez son más frecuentes las protestas de los ciclistas por el poco respeto que los coches tienen hacia ellos. Su queja principal es que los coches no respetan la distancia de seguridad y muchas veces pasan demasiado cerca de los ciclistas, con el peligro que eso conlleva.
Yo que soy ciclista y conductora, cuando voy con el coche y me cruzo con un grupo de ciclistas, me doy cuenta de que los ciclistas tampoco tienen ningún respeto por los coches. Van en columna de a tres (en lugar de a dos como indica el art. 36.2 del RD 1428/2003), ocupando todo el carril y haciendo imposible el adelantamiento. Tal vez asumen demasiado riesgo pensando que la carretera es de ellos.
¿No deberíamos asumir todos nuestra parte de responsabilidad y saber que ambos podemos circular tranquilamente sin que haya ningún peligro? Seguramente el día que las dos partes se respeten mutuamente podremos compartir la carretera sin peligro.
Vértices geodésicos
No se trata de llegar siempre a lo más alto, ni de hacer más kilómetros, ni hacerlo en el menor tiempo posible. Nosotros preferimos realizar nuestras rutas disfrutando de ellas, es decir, del entorno, de la compañía, y, por qué no, del esfuerzo que supone realizarlas.
Cuando la ruta nos lleva cerca de un vértice geodésico siempre produce una agradable sensación. Por un lado, y aunque no sea el objetivo, representa un pequeño logro personal al pensar que has sido capaz de subir hasta aquí. El ser humano siempre tiene ese gran o pequeño espíritu de superación que hace que las cosas sigan progresando. Por otro lado, alcanzar un vértice geodésico siempre recompensa al ofrecerte unas vistas magníficas (habitualmente están ubicados en lugares despejados para poder conectar con otros vértices) Las panorámicas, el silencio de la montaña y el viento que sopla en las cimas crean una sensación en ocasiones imperceptible, pero que hacen que uno disfrute del contacto con la naturaleza y que cuando no lo tienes, lo eches de menos.
Para los más curiosos, podéis consultar los vértices geodésicos que hay actualmente en España en la página del Instituto Geográfico Nacional. El vértice de la foto es el del collado de Arenas, en el municipio de Requena (Valencia). También para los más curiosos, aquí os dejo su ficha.
