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Transpirenaica en BTT: experiencias y comentarios (1ª Parte)

Como decíamos en la entrada anterior, en el verano de 2009 recorrimos aproximadamente la mitad de la travesía transpirenaica del Mediterráneo al Cantábrico. Fue un viaje de siete etapas entre Sant Llorenç de la Muga y Pont de Suert, en el que recorrimos 412 km con un desnivel acumulado de 12.000 metros. Sin duda una experiencia para repetir.

La ruta
El recorrido que seguimos es el que realizan muchos aficionados al cicloturismo, el propuesto por Jordi Laparra en su conocido libro La travesía de los Pirineos en BTT, del Mediterráneo al Atlántico por el Pirineo. Lo cierto es que se trata de una guía muy completa editada por Prames, que además de un detallado rutómetro, perfiles, descripción de cada etapa e información adicional para organizar el viaje, incluye una colección de mapas topográficos con la ruta indicada.
Nosotros decidimos realizar la travesía a la antigua usanza, es decir, sin GPS, guiándonos únicamente con el rutómetro y los mapas. (Qué lejos queda esa época) Lo cierto es que únicamente cometimos un error de orientación en lo alto de la estación de la Molina. Nos tocó descender un buen tramo a pie junto a la bicicleta. En esa misma etapa, tras reponer fuerzas en la Masella, afrontamos la subida al Coll de Pal por las pistas de la estación de esquí. Aquí creo que nos equivocamos nuevamente, pero nunca llegamos a estar seguros. Seguimos las indicaciones del libro, pero las rampas eran tan duras que dudamos si elegimos el camino correcto.
En cualquier caso, hoy puedes obtener multitud de tracks de la transpirenaica en internet que te evitarán este tipo de problemas. (Siempre que los tracks sean de fiar)
Como hemos dicho anteriormente, nosotros comenzamos la travesía en Sant Llorenç de la Muga, un pueblo que bien vale una visita por su belleza y estado de conservación. Decidimos evitar la primera etapa señalada en el libro, ya que pensábamos que no tenía demasiado atractivo esa primera parte, lo que nos confirmaron otros compañeros de fatiga que encontramos durante el recorrido.
El final del trayecto lo fijamos en Pont de Suert simplemente por una mera cuestión de planificación y, por qué no decirlo, de respeto: ignorábamos cómo respondería nuestro cuerpo ante este reto. No es que nos quedáramos con ganas de más, pero nos hubiera hecho ilusión completar toda la travesía. De todos modos, este año tendremos ocasión en la Transpyr.

La planificación
Dos cuestiones importantes a la hora de organizar un viaje de este tipo: a) el traslado hasta el punto de partida y desde el punto de llegada y b) los alojamientos.
Con respecto al primero, nosotros lo solucionamos con la ayuda de un amigo que nos llevó y nos recogió en automóvil. Así que este primer obstáculo lo salvamos fácilmente.
La cuestión del alojamiento fue algo más complicado, y aquí también entra el factor económico. Desde el principio descartamos el camping por dos motivos: nos obligaba a llevar más peso y preferíamos invertir en nuestro descanso. Al fin y al cabo era nuestro periodo de vacaciones y no queríamos sufrir más de la cuenta.
Encontramos establecimientos de todo tipo y presupuesto. Sin mencionar el precio, destacamos el hotel donde nos alojamos en Sant Llorenç de la Muga, el Torre Laurentii, una verdadera maravilla. La cena en la terraza interior son de esos momentos que uno siempre recuerda. El otro fue el hotel Guitart La Collada, un hotel de cuatro estrellas muy bien puestas. Sin embargo, hemos de confesar que cometimos un gran error al ubicar el hotel, ya que se encuentra a 18 km de distancia de Planoles, donde se suponía que terminaba la etapa. Además, los 18 km eran de subida, un magnífico puerto hasta la Collada de Toses. Casi derramamos lágrimas al percatarnos de nuestro error. También hay que decir que la recompensa fue total: un estupendo Spa y una opípara cena nos esperaban en el hotel. El resto de establecimientos no fueron dignos de mención. Algunos muy flojos, y es que la oferta de establecimientos a lo largo de la ruta no es tan amplia como a priori pensábamos.

En la próxima entrada (2ª parte) os hablaremos de más experiencias durante la travesía.

La Transpirenaica en BTT: cinco motivos para intentarlo

En el verano de 2009 recorrimos en mountain bike la mitad esta famosa cordillera. En la bici, como en la vida, cada uno encuentra la motivación en grandes o pequeñas cosas, así que poco importa qué nos empuja a dar una pedalada más, lo importante es disfrutar intentando conseguir nuestra meta particular. Conseguirla solo es una consecuencia.

Aquí van cinco motivos por si todavía tenéis dudas o para que empecéis a planteároslo.

Pirineos: el gran referente de la Península Ibérica. No todos los países pueden contar en su orografía con una cordillera montañosa de la magnitud e importancia de los Pirineos. Salvo los Alpes, probablemente se trate de las montañas europeas más atractivas para este tipo de actividad.

El entorno natural. Realizar esta travesía significa recorrer un entorno natural tan espectacular como variado. Desde el bosque mediterráneo a los pastos y vegetación alpina, pasando por zonas de flora continental. Sin olvidar la placentera y constante presencia del agua en fuentes y ríos.

Reto deportivo y personal. La historia del hombre es una continua superación de retos impuestos por él mismo. Nadie nos obliga a ello, sin embargo, el afán por alcanzar nuestras propias metas y saborear la satisfacción de haberlo logrado, nos impulsa hacia este tipo de aventuras.

Compartir vivencias. Probablemente sea una de las sorpresas más gratificantes de esta travesía, al menos para nosotros lo fue: el gran número de gente con la que compartes el recorrido y el esfuerzo. Sin llegar a la masificación del Camino de Santiago, seguramente tendrás la oportunidad de disfrutar de la camaradería de otros atrevidos ciclistas.

En verano, al norte. Tal vez otros digan lo contrario: en verano, al sur. Todo dependerá del lugar de procedencia, en nuestro caso del levante español. Pirineos ofrece un clima bastante benigno para la práctica del ciclismo cuando la canícula veraniega aprieta. Así que es una buena opción. Con todo, no hay garantía de no sufrir los caprichos de la climatología durante la travesía: calor sofocante, frío, lluvia, niebla…

Como decíamos al principio, son cinco razones tan válidas como cualquier otra. Lo importante es que cada uno encuentre la suya. ¿Tú ya tienes la tuya?

En la próxima entrada os contaremos cómo fue nuestra experiencia.

Tiempo de elecciones

Ahora que estamos en la recta final para las elecciones del próximo 22 de mayo se vuelve a repetir la misma historia: las promesas que nunca se cumplen.

Este año tiene especial relevancia las promesas que los candidatos a alcaldes hacen sobre futuros pulmones verdes y la importancia del uso de la bicicleta en las ciudades.

Cada día se puede leer en los periódicos y en internet nuevas propuestas de los candidatos en las que la bicicleta tendrá el papel destacado que se merece para la consecución de una movilidad sostenible. Son proyectos interesantes y necesarios que convertirían nuestras ciudades en lugares donde peatones, conductores y ciclistas podrían convivir en armonía. El problema de dichos proyectos es que probablemente nunca se pondrán en práctica pues, una vez conseguido el objetivo de ganar las elecciones, las promesas y proyectos prometidos caen rápidamente en el olvido.

Es una pena que solamente se acuerden de realizar este tipo de proyectos en campañas electorales, las cuales una vez acaban entierran con ella dichas propuestas, para con un poco de suerte desenterrarlas en las siguientes.

Ruta el Cerro Entaza (Manzanera)

Como os anunciábamos hace unos días, aquí va la segunda de las rutas con salida desde el balneario de Manzanera . Se trata de una ruta de similares características a la del cerro Pelado en cuanto a distancia (40 km) y desnivel (1.148 m). Pero a diferencia de aquella, presenta algunas pequeñas dificultades técnicas y físicas, que harán más divertido el recorrido para los que buscan alguna pequeña emoción. En concreto, la zona que recorre paralelamente el río Torrijas, cerca del área recreativa de la Fuente del Cañuelo, es un tramo que discurre por sendas tan estrechas que en alguna ocasión el manillar de la bicicleta no pasa entre los árboles. Otros tramos están tan pegados al terraplén que es aconsejable echar pie a tierra.

La ruta comienza en la carretera en dirección opuesta a Manzanera. Pronto iniciamos el ascenso al cerro de Entaza por una pista en buenas condiciones. Tras siete kilómetros llegaremos a lo alto para iniciar el descenso por la otra cara y llegar casi al punto de inicio. Desde aquí nos dirigiremos hacia el área recreativa de la Fuente del Cañuelo donde podremos rellenar nuestros bidones (km 16). La fuente está algo oculta en la zona de barbacoas.

Continuamos por la carretera durante dos kilómetro y medio, y tras una curva nos incorporamos a una pista que sale a nuestra derecha para iniciar el tramo más exigente de la ruta. Son un par de repechos muy duros que pondrán a prueba nuestra resistencia física. Culminado el segundo, descendemos hacia el arroyo de las Fuentes. Al vadear el arroyo nos incorporamos a una pista muy amplia que conduce a lo alto de Javalambre. A nuestra derecha queda la población de Los Olmos, nosotros tomamos la pista en dirección opuesta. Tras dos kilómetros y medio dejamos esta pista para adentrarnos por un collado que nos conducirá cerca del pueblo de Torrijas. Si lo necesitáis podéis acercaros al pueblo a tomar agua o alguna vianda. Desde aquí, regresamos por la carretera al área recreativa de la Fuente del Cañuelo, para luego regresar hacia Manzanera por una zona técnica que discurre paralela al río Torrijas.

Se trata de una etapa divertida por la variedad de terrenos y por el entorno por el que discurre. Como os decíamos en la ruta del cerro Pelado, podéis animaros a pasar el fin de semana por la zona y recorrer ambas rutas.

Encontraréis fuentes en la Fuente del Cañuelo (km 16 y 37) y si os desviáis a Torrijas (km 31).

Como siempre os dejamos el track en Wikiloc.

Transpyr 2011: un gran reto nos espera

Sí, lo hemos hecho: nos hemos inscrito en la Transpyr 2011

Los que nos seguís habitualmente sabéis que hace poco hemos empezado a realizar rutas en btt que rondan los cien kilómetros y los dos mil metros de desnivel. Poco a poco nos hemos ido aficionando, hasta el punto que hemos pensado que podríamos intentar hacer la Transpyr.

Para los que no la conozcáis, se trata de una travesía pirenaica en btt que recorre la famosa cordillera en tan sólo 8 días. Son 820 kilómetros y 20.300 metros de desnivel; haced la media y veréis que se trata de una auténtica locura. Pero para algo están los retos, para superarlos.

El terreno lo conocemos parcialmente ya que hace un par de años hicimos media Transpirenaica, entre Sant Llorenç de la Muga y Pont de Suert, siguiendo el famoso libro de Jordi Laparra: La travesía de los Pirineos en BTT. Fueron siete etapas de una distancia inferior, en torno a los 60 kilómetros, pero, por el contrario, en aquella ocasión íbamos cargados con alforjas (demasiado cargados). Así que esperamos que la experiencia nos sirva de algo.

Nos quedan un par de meses para prepararnos física y mentalmente. Ya os iremos contando cómo nos va.

PD. Por cierto, me temo que las rutas que vayamos compartiendo con vosotros serán un poco larguitas.