Whiplash o la delgada línea roja del esfuerzo

OpenEsta semana he visto la película Whiplash, una de esas que pasan casi desapercibidas. El tema del film es dónde trazar el límite del esfuerzo a realizar en la persecución de un objetivo. Volvemos así sobre varios conceptos (esfuerzo, límite, saludable, objetivo, sentido de la vida) que ya hemos tratado en otras entradas en nuestro blog (listadas al final del texto).

 

Inicialmente, todos (bueno, los que creemos en la cultura del esfuerzo) estaremos de acuerdo que para lograr cualquier objetivo en la vida hay que esforzarse. Sin embargo, si llevamos esta premisa al extremo como sucede en algunas actividades como el deporte o la música (en el caso de la película Whiplash), podemos adentrarnos en un terreno más difuso, donde incluso el fin justifica los medios. Y no me refiero a medios ilícitos (doping), sino simplemente al sacrificio físico y psíquico que las personas están dispuestas a padecer en pos de sus objetivos. En una de las entradas que he comentado, afirmaba que el deporte de élite no es sano. Saludable es la actividad física, el deporte es otra cosa. Así, ¿todos los métodos de entrenamiento o preparación son válidos? No cabe duda de que un entrenador o un profesor exigente son necesarios para extraer lo mejor de nosotros mismos. Pero ¿la exigencia es solo esfuerzo brutal hasta la extenuación o la obsesión? ¿Dónde colocar esa línea que saca lo mejor de cada uno de nosotros y no nos desquicia y termina frustrándonos? No es fácil ser un entrenador o profesor duro y exigente. Cualquiera puede ser un desalmado, un revienta corazones o un “fabricadesgraciados”; por ello, saber hasta dónde apretar es un arte.

Leyendo la biografía de Andre Agassi titulada Open, uno se percata que no cualquier método es válido, no lo es si lo que deseas es crear campeones y personas a la vez. Ahora bien, si no te importa las consecuencias de la tortura a la que sometes a tus pupilos, si crees que todo vale en pos del éxito, entonces, cualquier método vale. El padre de Agassi estaba obsesionado con tener un hijo número de uno, y no paró hasta conseguirlo, aunque eso le costase destrozar a todos sus hijos, incluido el propio Andre. El libro no tiene desperdicio.

Tengo fe ciega en la cultura del esfuerzo, creo que es la única forma de llegar al éxito, pero hay muchos caminos que conducen a él. La obsesión malsana, la humillación, la presión extrema, y otros métodos no crean campeones o números uno, tan solo frustración y ofuscación.

Hay que sacrificarse, pero si el camino hacia el éxito no es tan emocionante y divertido como el éxito en sí mismo, entonces estamos cruzando la delgada línea roja.

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2 pensamientos en “Whiplash o la delgada línea roja del esfuerzo

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