Los avituallamientos, el proverbio chino y el tonto

Hay un proverbio chino que reza así: la primera vez es una gracia, la segunda es una regla. También hay otro que viene a decir que la primera vez que alguien te gasta una broma, el bromista queda como un tonto. Si te gasta la misma broma dos veces, el tonto eres tú.
La verdad es que me siento como un tonto, tonto del bote (que debe ser más tonto todavía) porque no es la primera vez que los organizadores de una prueba de btt de larga distancia me gastan la broma de unos avituallamientos escasos o muy escasos.

No es la primera vez que nos quejamos abiertamente de los avituallamientos que hemos padecido en las pruebas de btt de larga distancia en las que hemos participado (Volcat, Tracks del Diable), así que hemos llegado a la conclusión de que el problema no son los avituallamientos, somos nosotros.

No es un error que pongan poca cantidad y la tengan que racionar. Tampoco es un fallo que los avituallamientos estén mal organizados y los que vamos a la cola del pelotón siempre encontremos agua y la frase: no queda nada más. Por supuesto, tampoco es un error que durante 100 km solo te den naranja, sandía y, con suerte, plátano. (Vivan los hidratos de carbono, las calorías y la comida sólida que quita el hambre).

Todo eso no es un error. La equivocación es confiar en la organización. Ese ha sido nuestro error en las pruebas de larga distancia en las que hemos participado. Pero como buen animal que tropieza dos veces (alguna más en nuestro caso) con la misma piedra, hemos aprendido la lección. Como somos tontitos, nos ha costado entender la lección. Una vez la hemos comprendido, hemos sacado nuestras conclusiones:

1) Siempre, siempre, siempre llevaremos nuestra propia comida

2) Nunca, nunca, nunca me fiaré de la organización

3) No volveré a quejarme de los avituallamientos

Para terminar, y con el ánimo de ser constructivos (los que nos seguís sabéis que nos gusta analizar las cosas, siendo críticos pero constructivos) vamos a hacer nuestras propuestas de cómo organizar un avituallamiento.

a) No confíes demasiado en los nutricionistas, salvo que ellos también hagan etapas de 100 km en btt a un ritmo medio-bajo, es decir, que empleen 8-9 horas.

b) No cambies el menú. ¿Cuántos aficionados a la btt comen fruta durante las salidas de los fines de semana? ¿Acaso no se jalan buenos bocatas? ¿Por qué durante la prueba debemos hacer dieta comiendo “frutita” como si estuviéramos haciendo régimen? Si peso vamos a perder de cualquier manera, os lo aseguro.

c) Las marcas de barritas y demás alimentos energéticos que se abstengan de patrocinar estos eventos. No hay peor promoción que llegar a un avituallamiento y no ver ni rastro de una barrita, gel, etc. Te puedo asegurar que pones a Dios por testigo que nunca comprarás esa marca. Esos tíos son unos rácanos, se podrían haber estirado un poco más, piensas en tu interior. Mucho peor es cuando, el último día (si es por etapas) o en el último avituallamiento, de repente te hinchan a barritas porque se dan cuenta de que les sobra. Ahora ya no me sirve de nada, piensas. Si he llegado hasta aquí sin tu ayuda, ahora ya no me hace falta.

d) Por último y muy importante: organiza los avituallamientos. Eso significa dos cosas: la primera que cuando lleguen los corredores tengan la comida preparada y no tengan que esperar. La segunda que no ofrezcas toda la comida a los primeros, porque no dejarán nada para los de atrás. Esto último no es tan difícil de organizar. Pongamos un ejemplo: imaginemos que hay 100 corredores y en el primer avituallamiento corresponde X cantidad de comida (pueden ser kilos de pasta, fruta, barritas energéticas, litros de agua, Coke, etc.) Sabes que a cada corredor le corresponde X/100. Supongamos dos barritas. Por favor, no ofrezcas más de esa cantidad a los primeros. Tened la valentía de decirles que no queda más, igual que nos lo decís a lo que vamos en la cola del pelotón. Ya sé que esto es un fiel reflejo de la vida: quien más tiene, más acapara; pero tratemos de redistribuir.
Ya sé que lo fácil es la ley de la selva: quien más pueda para él. Pero ahí está el reto de una buena organización, en atender a todos por igual. Los que vamos atrás también nos esforzamos, también sufrimos, también queremos conseguir nuestros objetivos y, desde luego, también pagamos la inscripción. Creo que nos merecemos el mismo trato que los que van primeros.

Dicho esto, no volveré a quejarme de los avituallamientos.

 

PD. Los avituallamientos deben de ser como los árbitros: tengo por costumbre no hablar de ellos hasta que me hinchan las narices. Así que no prometo nada.

 

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Un pensamiento en “Los avituallamientos, el proverbio chino y el tonto

  1. Pablo

    Y digo yo, ¿sería tan complicado tener un pequeño paquete con el dorsal de cada participante y una “dosis de emergencia”, (p.e. una barrita y un gel)?. En el momento en que te apuntan el dorsal to lo dan y punto, luego ya pongan bandejas con fruta, galletas, lo que quieran. Buen provecho.

    Responder

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