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Chop’N Drop: la bicicleta para el progreso

Worldbike es una red internacional de profesionales de la industria de la bicicleta, que trabajan en el diseño de una bicicleta asequible que permita el transporte y el desarrollo de zonas rurales deprimidas en todo el mundo.
La Chop’N Drop es una bicicleta de diseño de libre acceso, bajo coste, eficiente y sostenible para la población rural pobre. Más de mil millones de personas carecen de acceso adecuado al transporte en todo el mundo. La mayoría vive en zonas rurales aisladas de los mercados, las clínicas y las escuelas. El aumento de la movilidad en estas regiones pone a su alcance estos centros básicos para el desarrollo. Desafortunadamente, la mayoría de las bicicletas que están disponibles en estos países son poco adecuadas para el transporte de cargas y no soportan las duras condiciones de uso. Tras poco uso necesitar ser reparadas, lo cual puede suponer un coste inasumible y, por tanto, son abandonadas.
Worldbike diseña y distribuye bicicletas de bajo coste a través de programas que aumentan las oportunidades económicas, mejoran la salud y aumentan la asistencia y la equidad de género en las escuelas secundarias entre la población rural pobre. Su bicicleta soporta grandes cargas, terrenos escarpados y las inclemencias del tiempo. Además, está diseñada no sólo para ser económica, sino también que pueda ser mantenida y reparada en los lugares donde se utiliza. A través de la colaboración con organismos internacionales y locales, empresas privadas, fundaciones y organizaciones no gubernamentales, Worldbike organiza la financiación de microcréditos para la compra de bicicletas y la creación de negocios de venta de accesorios.

¿Carretera o montaña?

Como ya sabéis nuestros inicios en el mundo del cicloturismo fueron en bicis híbridas, pero hace ya algún tiempo empezamos a aficionarnos también a la bici de montaña, así que actualmente compaginamos ambas. Muchas veces nos hemos preguntado cual de las dos preferíamos y no hemos llegado a decantarnos por ninguna ya que ambas tienen sus ventajas y sus inconvenientes.

Queremos exponeros algunas de esas ventajas e inconvenientes y conocer vuestros puntos de vista.

Empezamos destacando el factor climatológico. No es lo mismo la sensación de frío por carretera que por montaña, ya que en esta última la velocidad es menor y, por tanto, se pasa menos frío. En este apartado también cabe mencionar el viento: en días ventosos se puede salir por la montaña sin mucho agobio. Así que en este aspecto la montaña tendría ventaja frente a la carretera.

Un factor muy importante de diferenciación entre ambas es la técnica. Las rutas de montaña requieren mayor técnica para poder circular por determinados tipo de terrenos. Esto no ocurre en las rutas por carretera.

Un elemento que se deriva del anterior es la peligrosidad. En ambas rutas existe peligro aunque sea de distinto tipo. En las de montaña el principal riesgo radica en sufrir una caída, algo mucho más probable que en carretera. Además, si se produce algún percance (mecánico, caída, desorientación, desfallecimiento, etc.) puedes encontrarte en una situación realmente embarazosa. Por su parte, en las rutas por carretera el principal peligro viene de los vehículos motorizados y su respeto por el ciclista.

Otro aspecto importante es el paisaje por las que discurren las rutas. Aquí englobamos la flora, la fauna, el paisaje y las vistas que encontramos a nuestro paso. Es cierto que existen carreteras muy bonitas y nada transitadas, pero, en general, en este aspecto la montaña supera con creces a la carretera.

En sentido contrario al anterior, podemos citar el patrimonio arquitectónico de muchas ciudades y pueblos. La carretera te lleva a descubrir poblaciones y lugares que las rutas por montaña no suele transitar. Dentro de este apartado podemos señalar que viajar con alforjas resulta más cómodo por carretera que por montaña.

Por último, mencionar un elemento que puede ser muy importante: encontrar ayuda. Sin duda, es más fácil hallar auxilio en la carretera que en la montaña ante posibles incidentes como decíamos anteriormente. Esto es algo a tener muy en cuenta para aquellos que les gusta pedalear en solitario.

Como decíamos al principio, nuestra valoración termina con un merecido empate, así que lo mejor es seguir disfrutando de ambas.

Vamos mejorando: las bicis en el metro

Parece que poco a poco nos vamos concienciando que cada vez más gente usa la bicicleta como vehículo de transporte. Esto es lo primero que he pensado al leer la noticia de los nuevos vagones para bicicletas en el Metro de Madrid.

Aún queda mucho para que podamos llegar a movernos libremente con la bicicleta por cualquier lugar tanto dentro de nuestras ciudades como entre ellas, pero por lo menos esta medida adoptada por el Ayuntamiento de Madrid nos llena de grandes esperanzas de que en un futuro esto sea posible.

En nuestros viajes en bicicleta por España y el extranjero siempre hemos tenido el inconveniente de cómo transportar nuestras bicis.

El principal temor en los viajes en avión es que la bicicleta no llegue a su destino, con lo que el viaje que tanto has esperado y planeado resulta imposible. Otro inconveniente es que debes adquirir una buena maleta rígida para la bici si quieres que te llegue en buenas condiciones o ingeniártelas para empaquetar la bicicleta con mucho cuidado (todos sabemos el trato que recibe el equipaje en los aeropuertos).

En el tren no mejora mucho este temor ya que puedes presentarte con tu billete en la mano y tu bici lista para entrar en el tren (tras largas consultas telefónicas para informarte de que se permiten las bicis) y que en ese momento no te dejen subir la bici.

Por este motivo, en los viajes que hemos realizado por el extranjero hemos decidido alquilar las bicis en el destino. Esto tampoco ha resultado muy buena solución. En nuestros primeros viajes a Holanda y Alemania las bicis que nos ofrecieron eran auténticos hierros, tal vez para ir por la cuidad a dar una vuelta pudieran dar su resultado, pero no eran bicis para hacer un viaje. En nuestro último periplo extranjero, este verano decidimos ir a Suiza en coche para poder llevarnos nuestras bicis. Pero tengo que deciros que en Suiza se pueden alquilar buenas bicis sin problemas. En todos estos países transportar las bicicletas en el tren no es ningún problema: siempre hay vagones diseñado para llevar bicicletas. En Suiza y Canadá (que nosotros hayamos podido comprobar) los autobuses metropolitanos llevan portabicis para que sus viajeros puedan combinar ambos medios de transporte perfectamente. Incluso se fomenta este tipo de turismo (ver ejemplo)

Que empecemos a tener vagones para las bicis en el Metro de Madrid nos da esperanza de que, tal vez, en poco tiempo también tengamos trenes (de cercanías, regionales, intercity,…) y autobuses preparados para el transporte de bicis sin ningún tipo de restricciones.

Copenhague: una ciudad para las bicis

La cuidad de Copenhague ha conseguido ese equilibrio perfecto tan esperado en otras ciudades, donde conviven automóviles y ciclistas en perfecta armonía. Ello es debido a una política integral de fomento y uso de la bicicleta que va más allá de la creación de infraestructuras desarrolladas para adaptar la ciudad al uso de la bicicleta, introduciendo una serie de medidas con el objetivo de facilitar el uso de la bicicleta, lo cual ha requerido aunar esfuerzos y voluntad política.
En esta cuidad hay más bicicletas que habitantes, y más de la mitad de su población acude al trabajo o a estudiar en bici. Esto se debe a la cantidad de recursos y acciones específicos dedicados para el fomento del uso de las bicicletas. A continuación comentamos algunos:

Facilidades para transportar las bicicletas en los trenes. Todos los trenes tienen vagones especiales (debidamente señalizados) para el transporte de las mismas. Desde enero de 2010 dicho transporte es gratuito, lo que conlleva que 2 millones de pasajeros al año suban las bicicletas a los trenes.

Existencia de cargo bikes. Los cargo bikes son bicicletas modificadas que permiten el transporte de personas y mercancías: el 40% se destina al transporte de mercancías y el 50% al de personas (el 25% de las familias con dos niños disponen de un cargo bikes). Este tipo de bicicletas disponen de aparcamientos especiales. Todo ello permite que el cargo bike sustituya al coche y que en la actualidad existan 15.000 cargo bikes.

Carriles bici seguros y bien conectados. Estos carriles cuentan con unos semáforos coordinados a 20 km/h para los ciclistas. Dichos carriles son debidamente mantenidos con máquinas quitanieves especiales para el invierno y tienen una buena conservación de la pintura y el pavimento.

Intersecciones seguras. Los ciclistas tienen prioridad y disponen de zonas de parada cinco metros por delante de los coches y semáforos que les permiten el paso con 4 segundos de antelación frente a los coches.

Campañas de promoción para el uso de la bicicleta. Con ello han conseguido que el 55% de los ciudadanos acudan a sus centros de trabajo o estudio en bicicleta. Se estima que en más de diez calles de la cuidad hay una circulación diaria de entre veinte y treinta mil de ciclistas.

Fuerte concienciación y preocupación para facilitar el uso de la bicicleta fuera de la cuidad. Se han creado rutas de conexión entre municipios, lo que ha sido posible gracias al trabajo conjunto de 17 municipios.

Con todo ello esta cuidad de Dinamarca ha conseguido la movilidad total en bicicleta por la cuidad y los alrededores.

Centros btt y desarrollo socioeconómico

Está a punto de inaugurarse, sino lo ha hecho ya, un nuevo centro btt en España. En este caso se trata del Centro BTT Maestrazgo, en la provincia de Teruel. Sin duda una buena noticia para todos los aficionados a la btt que prefieren ir a lo seguro y no complicarse la vida buscando nuevas rutas en territorios desconocidos.

Los centros btt no sólo son un medio para facilitar la práctica de la bicicleta de montaña a aficionados de distintas características, sino que son un elemento dinamizador de zonas de interior. Muchas administraciones impulsan estas iniciativas (aunque algunas luego tengan una gestión privada) con el objetivo de fomentar el desarrollo económico en zonas rurales que buscan nuevas formas de subsistencia. El turismo activo se está convirtiendo, tras el primer impulso del turismo rural y gastronómico, en otro elemento que permite a muchas poblaciones subsistir, evitando de esta manera el abandono y la degradación de muchas poblaciones y entornos rurales.

Sin embargo, estos proyectos, tras un primer esfuerzo muy importante, no son desarrollados al completo, lo que resta buena parte de su potencial. Nos referimos a la culminación del proyecto implementando acciones de comunicación que permitan “vender” la iniciativa correctamente, al tiempo que facilite una amplia difusión. Los gestores de estos centros deberían pensar de forma global (aunque actúen de forma local, ya sabéis: la idea de aldea global), sus visitantes potenciales ya no son los de su comarca, provincia o comunidad autónoma. Si realmente aspiran a que el centro btt se convierta en un elemento dinamizador de carácter socioeconómico, deben aspirar a atraer visitantes del resto de España y, sobre todo, de otros países.

En nuestro Delicious encontraréis todos (o al menos los que tienen enlaces web. Si nos falta alguno, por favor, avisadnos) los centros btt de España. Como veréis, desde un punto de vista de marketing e imagen, muchos dejan bastante que desear. ¿A cuántos de ellos tienes ganas de ir al ver su página web? ¿Cuántos te ofrecen suficiente información para organizarte el viaje? ¿Cuántos te dan información detallada de las rutas que ofrecen?

Sin duda, el ejemplo a seguir son los centros btt de Euskadi: magnífica propuesta, por diseño y contenido. Bajo nuestro punto de vista, estos son algunos de los puntos débiles que sus gestores deberían corregir.
• Web deficientes, de baja calidad o inexistentes.
• Contenidos insuficientes: descripción de las rutas, datos técnicos, tracks, perfiles, datos de interés (fuentes, elementos naturales o culturales destacados,…) punto de salida, galerías multimedia (foto, vídeo), etc.
• Información turística: dónde comer, dónde dormir, cómo llegar, etc.
• Elementos que permitan compartir experiencias (redes sociales).
• Información disponible en varios idiomas o, al menos, en inglés.

Este último punto es especialmente importante si aspiramos a convertir estas iniciativas en verdaderos elementos dinamizadores. Lo curioso de todo ello, es que lo que falta no es mucho ni muy costoso de hacer en términos económicos, y, sin embargo, puede rentabilizar el proyecto desde un punto de vista social y económico.