Ayer terminamos la Volcat entre satisfechos y decepcionados. Hemos logrado nuestro objetivo de completar las tres etapas, pero no hemos disfrutado tanto como en otras ocasiones. Será porque no estábamos en el lugar adecuado, o será porque a este evento le ha faltado algo para unos participantes de la categoría open como nosotros (no élite, es decir, los que vamos a pasarlo bien sin más, en un “ambiente deportivo y lúdico” según la organización)
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Desde el farolillo rojo (Diario de la Volcat_3)
Lo mejor de ocupar la última plaza en la clasificación y en la etapa es que no luchas contra nadie, solo contra ti, la climatología y el terreno. Si no fuera porque nuestra velocidad media está muy cerca de la media que pide la organización (12 km/h) para no quedar fuera de control, ir a la cola permite tomarte la ruta con cierta tranquilidad, disfrutar del paisaje y no pensar que es una competición.
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Barro, lodazal y… lluvia (Diario de la Volcat_2)
Las previsiones se cumplieron. El protagonista de la primera etapa ha sido el barro como anticipó la organización. Y lo peor de todo es que a medida que iba avanzando la ruta el terreno empeoraba. Cuando quedaban pocos kilómetros y pensábamos que nuestro particular vía crucis había terminado, nos quedaba lo más duro.
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La previsión: barro, barro y más barro (Diario de la Volcat_1)
Mañana (viernes 6 de abril) comienza la Volcat 2012. Esta tarde hemos realizado el trámite de recoger los dorsales, asistir a la reunión informativa y dejarlo todo listo para mañana. La organización nos ha informado de lo que encontraremos mañana, y más allá de las subidas, descensos, sendas y demás, mañana lo que no faltará es barro, barro y más barro.
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Camino de la Volcat: vivencias y rutina
Con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, el próximo viernes comenzaremos a lidiar tres etapas en nuestro nuevo reto: la Volcat. Tras la experiencia de la Transpyr este parece un desafío menor, pero no hay adversario pequeño.
El exceso de confianza es el mejor aliado de tu propia derrota.
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