Barro, lodazal y… lluvia (Diario de la Volcat_2)

Las previsiones se cumplieron. El protagonista de la primera etapa ha sido el barro como anticipó la organización. Y lo peor de todo es que a medida que iba avanzando la ruta el terreno empeoraba. Cuando quedaban pocos kilómetros y pensábamos que nuestro particular vía crucis había terminado, nos quedaba lo más duro.

La primera parte de la etapa ha sido bastante cómoda: ascender un puerto durante cerca de 10 km ha sido lo de menos. Luego ha comenzado un tramo muy bonito de sendas por parajes realmente hermosos. Esta parte del recorrido ya exigía estar muy concentrado pues el terreno resbaladizo resultaba muy traicionero. La etapa no era muy exigente si hubiera sido en seco, pero después de tres horas muy pendiente de la conducción uno empieza a estar cansado y con ganas de terminar.

Sin embargo, lo bueno estaba al final. Tras el tercer avituallamiento y cuando el terreno se suponía favorable descendiendo hacia la meta en Solsona, la ruta nos ha deparado tramos con verdaderos lodazales intransitables. Las ruedas se hundían y patinaban sobre el barro. Los pies se pegaban al terreno cuando intentabas caminar sobre él. Un calvario en toda regla (es lo que toca en estas fechas, ¿no?). Para colmo, una intensa lluvia ha hecho acto de aparición en los últimos siete kilómetros, lo que ha supuesto la guinda a este pastel de barro.

Tras cuatro horas hemos llegado a la meta. Cansados y un poco hartos de no haber podido disfrutar de una etapa que era muy bonita, tanto desde el punto de vista del paisaje y los parajes que hemos transitado, como desde la técnica, ya que ha tenido de todo y habría sido muy divertida. En otra ocasión será. La parte positiva es que las bicis no han dado ningún problema, lo cual es de agradecer.

No sé si será porque en nuestra tierra (Valencia) llueve poco o cuando llueve decidimos no coger la bici, pero lo cierto es que esto del barro no es lo nuestro. Resulta muy incómodo y tienes que estar muy pendiente, como cuando conduces por la noche un día de mucha lluvia. No hay nada como embarcarse en estas aventuras para hacer lo que no sueles hacer habitualmente.

Mañana nos espera la etapa reina con 93 km y 2.500 m de desnivel. Si el terreno está como hoy puede ser un aunténtico infierno. Pero no hemos venido a pasar unos días de campo y playa. Solo esperamos no quedar fuera de control en algún punto y que no podamos acabar la etapa.

Ya se verá.

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