Entrevista a Mundubicyclette (I parte)

Como os anunciábamos hace unos días, aquí tenéis la entrevista que hemos realizado a Alice y Andoni, o Mundubicyclette, que es como denominan su página web estos dos cicloviajeros globales. Tras un primer viaje que les llevó durante más de tres años desde Bélgica hasta Oriente, para regresar a Europa cruzando Norteamérica, ahora andan metidos desde julio de 2010 en una nueva experiencia por Sudamérica. En esta ocasión llevan un pasajero, su hija Maia, a la que se unirá dentro de muy poco un nuevo hijo.

Al margen de toda la información que ofrece su web sobre sus andanzas, en esta entrevista encontraréis respuesta a muchas de las preguntas que alguna vez os habréis hecho al conocer, aunque sea por los medios o internet, a gente que como Alice y Andoni un día lo dejaron todo y se lanzaron a recorrer el mundo a lomos de sus bicicletas.

¿Cuál era vuestra experiencia viajando en bicicleta, antes de comenzar el primer gran viaje?
Aunque parezca mentira, nunca antes habíamos viajado en bicicleta. Simplemente la utilizábamos como medio de transporte en la ciudad y para realizar alguna una excursión que otra. Antes éramos los típicos
mochileros que viajábamos durante cuatro, cinco o seis semanas por el mundo.

¿Por qué decidís dejarlo todo (si había algo que dejar) y emprender un viaje alrededor del mundo que os llevará tres años de vuestra vida?
Cuando viajábamos siempre nos frustraba tener una fecha de vuelta. No queríamos parar en un lugar, porque nos gustaba y/o nos invitaban, y tener que partir porque tal día salía el avión. Así que decidimos dejarlo todo; una vida estable y rutinaria, el trabajo, la familia, un núcleo de amigos. Salir sin fecha de vuelta y un rumbo no muy claro.

Antes de empezar ¿teníais la sensación de que era iniciar un viaje sin retorno, en términos de estilo de vida?
Nosotros salimos sin más. Casi como una apuesta. Íbamos día a día sin
pensar muy lejos. Llegar a Berlín fue todo un logro, un festejo por ver que éramos capaces de viajar en bicicleta. Siempre mirábamos hacia
el este y no sabíamos si el viaje iba a durar un año o cinco.

¿Cuáles eran los miedos y temores antes de empezar el viaje?
Bueno, mis temores (Andoni) fueron dejarlo todo y que luego no me gustase nuestra forma de viajar. Dejé un buen puesto de trabajo de ingeniero que me gustaba mucho, además, teníamos un estilo de vida bastante bueno en Bruselas… y de repente, de la noche al día, lo dejamos todo. Al principio me inquietaba vivir el día a día, a la intemperie y no saber dónde pasaríamos la noche. También alejarse de todas las comodidades que nuestra sociedad nos ofrece.
Yo (Alice) tenía miedo que, al estar constantemente juntos, sin espacios fuera de la pareja, nuestra relación se terminara.

¿Cuántos de esos temores se hicieron realidad?
(Alice) En realidad nuestra relación es aún más fuerte e íntima.
Aunque para mí, la convivencia es lo que más me cuesta en los viajes.
No siempre es fácil aguantar el estrés y el humor del otro, y encima
las dificultades que vamos encontrando.
(Andoni) Ninguna. Esos temores se fueron rápidamente y no me arrepentí nunca. Estábamos disfrutando de las libertades y, según avanzábamos, veíamos que éramos capaces de realizar nuestro sueño, que en esos momentos era alcanzar el “Extremo Oriente”.

¿Ha habido momentos de peligro debido a causas no humanas (condiciones físicas, metereológicas, etc.)?
Nuestras vidas nunca han estado en peligro, al menos no hemos tenido esa impresión. Pero sí hemos llegados a situaciones extremas en alguna ocasión. En el Tibet Oriental nos sorprendió una tormenta de nieve cuando subíamos un puerto a casi 5000 metros de altitud y por poco nos congelamos. Afortunadamente en la bajada encontramos una pequeña cabaña con una chimenea. Alice estaba en muy mal estado, con hipotermia. Acampamos allí porque ella no podía seguir. Aquella noche hizo muchísimo frío y a penas pudimos dormir.

¿Cuál ha sido el momento más peligroso debido a la amenaza de otras personas, y cuál el más “humanitario”, es decir, donde hayáis
percibido la bondad del ser humano?

(Andoni) Recuerdo una vez en Turquía. Queríamos llegar a un pueblo
para pasar la noche, pero cuando llegamos allá, apenas había unas cuantas casas abandonadas y destruidas. Alice no quería acampar porque
había mucha nieve y decidimos continuar hasta el siguiente pueblo bajo
la luz de la luna. De repente, en la mitad de la nada, vemos a un par
de hombres y nos preguntan adónde vamos. Al decirles que nos dirigíamos al siguiente pueblo para pasar la noche, nos comentan que
había que subir muchísimo y nos ofrecieron pasar la noche en una
gasolinera en construcción a unos kilómetros de allí. No les veía el
rostro y desconfiaba, quería seguir, pero Alice estaba más por la labor de dormir allá, la intenté convencer, pero al final les seguimos. Ya dentro de la gasolinera nos muestran un cuarto siniestro con un par de camas mal olientes y se van. Me atemorizó porque pensaba
que volverían para robarnos. Por una vez, a Alice le entró el pánico y
no pudimos dormir aquella noche. Al final, los dos hombres sospechosos
aparecieron por la mañana para traernos el desayuno, eran encantadores. Pienso que el miedo se lo crea uno mismo, es decir, que puedes desconfiar de alguien cuando en realidad te quiere ayudar. Afortunadamente, nunca nos ha pasado nada, todo lo contrario, nunca nos imaginamos que la gente se iba a portar tan bien con nosotros, sobre todo en el Gran Turkestan, fue increíble la hospitalidad, todos los días dormíamos debajo de un techo y nos invitaban a todo lo que tenían.

¿Es el mundo un lugar tan peligroso como en ocasiones parece?
No es tan peligroso como lo pintan, todo lo contrario. El problema son
los medios de comunicación que solo emiten desgracias y desastres,
robos, asesinatos, actos terroristas, terremotos, etc… Cuando
desconocemos un lugar siempre pensamos que puede ser peligroso, pero
luego te puedes encontrar con personas maravillosas.

¿Qué separa más las fronteras políticas o las culturales?
Evidentemente las fronteras políticas, muchísimas son absurdas. Lo vimos claramente en Asia central, con todas esas repúblicas socialistas de la época soviética. Los comunistas quisieron reconocer a todos esos grupos étnicos que había en la antigua Unión Soviética. Según cuentan, una tarde, Stalin (con unos vodkas de más) cogió un mapa de la URSS y con un lapicero trazó unas líneas para dividir las repúblicas soviéticas. El problema fue cuando después de la Perestroika todas esas repúblicas se independizaron y muchos grupos étnicos, e incluso familias, quedaron divididos entre dos países, generando un conflicto. Un claro ejemplo es el valle de Fergana, un mismo pueblo dividido en tres repúblicas; Kirguistán, Uzbekistán & Tayikistán. Y así muchos pueblos, como el kurdo, el uigur, incluso el mío, el vasco. Las fronteras políticas son más para la administración, los papeleos. A veces puedes entrar a un país y al día siguiente por razones políticas no. Yo (Andoni) creo más en las naturales, es decir, las que limitan por una cadena montañosa, un desierto, el mar, etc.

¿Habéis tenido dificultades con los visados, pasaportes y tiempo de estancia en los países? ¿Cómo lo gestionáis?
El pasaporte europeo nos facilita mucho las cosas. Además, pagando siempre se solucionan los problemas. También es cuestión de paciencia y tiempo, sobre todo en los países asiáticos que hace falta un visado para entrar al país. Por la estancia en los países, casi siempre hay la posibilidad de extender la visa. Pero bueno, en el caso de Bolivia, donde nacerá nuestro hijo, no. Desde hace poco tiempo ahora solo nos dan 90 días al año y nosotros estaremos más tiempo, así que
no sabemos lo que haremos. Pagaremos la multa impuesta por los días
excedidos.

Este viaje ¿os ha cambiado la vida?
(Alice) Sí, aunque creo que, si siempre he querido viajar, es porque las respuestas y las opciones que me ofrecía mi sociedad no me convencían. Necesitaba salir y ver otras formas de pensar y de ser.
Y es lo que me hace viajar, ir descubriendo que uno mismo no es tan
libre de pensar, somos el resultado de una educación, una cultura, que
mucha veces puede confrontarse con lo que vas encontrando. Y esta
confrontación es extremadamente rica en aprendizaje.

Hasta aquí la primera parte de esta entrevista. Si queréis conocer cómo afrontaron su regreso a la rutina tras su primer viaje, por qué decidieron regresar o cómo financian sus viajes, no os perdáis la próxima entrada.

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