Cómo reducir la crisis dando pedales

Os presentamos nuestra pequeña propuesta que no acabará con la crisis económica, pero sí contribuirá a mitigarla de una manera sencilla y saludable; dando pedales con nuestra bicicleta.

En estos días de cambio de Gobierno y buenos deseos para el año próximo, qué mejor que contribuir con nuestro granito de arena a través de una idea que, no exenta de sacrificio y esfuerzo solidario, tal vez, haga que la crisis no dure tanto.

La propuesta parte de una idea muy sencilla: trabajar menos para montar en bicicleta. Esto que puede sonar chocante, y más en tiempo de crisis, se concreta de la siguiente manera.

Reducción del desempleo
Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa en España hay algo más de 18 millones de ocupados, frente a los casi 5 millones de parados. Así, proponemos (esta es la parte de sacrificio y solidaridad) que los 18 millones de trabajadores se reduzcan la jornada laboral entre un 5 y un 10 por ciento, en función de si trabajan a jornada completa o parcial, del nivel salarial (los que más ganan se reduzcan el 10 y los que menos el 5) y de otras circunstancias.
De media podemos estimar una reducción de la jornada laboral para los 18 millones de trabajadores de un 7 por ciento. Esta reducción permitiría contratar a un 1,26 millones de personas a tiempo completo para realizar el trabajo pendiente por la reducción de jornada. No parece difícil encontrar personas que puedan realizar el trabajo dado el enorme stock de nuestro mercado de trabajo.

Esta es la primera parte de la medida, la cual ha reducido el desempleo en una cifra considerable. En términos económicos esto podría suponer un ahorro para las arcas del Estado cercano a los 1.900 millones de euros, bajo la hipótesis que de los 1,26 millones de parados que han encontrado empleo la mitad estuvieran cobrando la prestación por desempleo con una media de 500 euros por desempleado y que les restara, también de media, seis meses por cobrar.

Reducción del gasto sanitario
La segunda parte de la propuesta, aquí es donde entra en acción la bicicleta, es que todos aquellos que se han reducido la jornada laboral dediquen al menos 30 minutos diarios a ir en bicicleta, bien usándola como medio de transporte para acudir al trabajo, bien como ocio ya que disponen de más tiempo libre.
Según diferentes estudios que analizan los efectos del uso de la bicicleta en las ciudades, pedalear durante 30 minutos cada día genera unos beneficios en nuestra salud que se han cuantificado en 700 euros anuales (según el país). Es decir, que si los 18 millones de ocupados que se han reducido la jornada utilizaran la bicicleta durante media hora cada día, el gasto sanitario de las Administraciones Públicas se reduciría en unos 12.600 millones de euros.

Así, hemos conseguido una reducción directa del gasto público de 14.500 millones de euros.

Otros beneficios
La medida tendría otros efectos positivos más difíciles de estimar o cuantificar, pero que a título informativo serían:

Reducción del consumo de petróleo en la medida que la bicicleta sustituyera a vehículos motorizados como elemento de transporte. Esta reducción haría disminuir las importaciones y mejoraría nuestro déficit comercial y reduciría nuestras necesidades de financiación.

Los nuevos empleados (1,26 millones) pagarían impuestos directos (IRPF) que más que compensarían los impuestos dejados de pagar por los ocupados que han reducido su jornada.

Reducción de los índices de contaminación, especialmente en las ciudades, lo que incidiría en el ahorro de gasto sanitario derivado de menores índices de enfermedades respiratorias y alergias, entre otras.

Algún estudio señala como beneficio que el dinero ahorrado en la reducción del gasto en combustible y otras partidas derivadas del mantenimiento y uso de los vehículos motorizados, se destinaría al consumo de bienes de origen en la región o país de residencia, lo que haría aumentar la demanda de bienes internos.

Conclusión
Es obvio que una medida como esta no acabará con la crisis, sin embargo, en ocasiones existen pequeñas medidas con grandes resultados, que si la sociedad (y los gobernantes) en su conjunto se las creyeran permitiría realizar transformaciones significativas, con menos sacrificios que los que aún vamos a padecer y en un periodo de tiempo más corto.

Todo es creérselo y empezar por uno mismo.

Alguna bibliografía:
Evaluating Non-Motorized Transportation Benefits and Costs (2010) Todd Litman. Victoria Transport Policy Institute

Active Transportation for America. (2008) Thomas Gotschi and Kevin Mills, J.D. Rails-to-trails Conservancy

The bicycle economy in France. Cycling: an economic driving force (2010) Emmanuel Roche. INDDIGO

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